miércoles, 9 de enero de 2013

Uno de los nueve....San Felipe


Tal y como decíamos hace unos días, nueve de los apóstoles de Jesús deben ser estudiados a la luz de las leyendas populares pues, biblia, no se encargó de contarnos que paso con ellos. Este hecho resulta muy extraño y no es un error menor de parte de los copistas griegos encargados de la Vulgata, es decir la transcripción de los textos hebreos que llegaron a nosotros. Es entendible que, para cimentar la religión fuese importante resaltar el trabajo de dos de ellos, Pablo y Pedro y para apaciguar las ferocidades romanas se “incorporara” un traidor a la historia que demostrara que Jesús, fue entregado y asesinado por los judíos, evitando así, los resquemores que existían entre Roma y Grecia en torno a las religiones aceptadas. Este último detalle será estudiado con detenimiento en el siguiente post, allí veremos quién era en realidad Judas Iscariote o, mejor debería decir “que era” en realidad Judas Iscariote. Pero estábamos con los nueve restantes.
La lista de los desaparecidos es: * Andrés, hermano de Pedro.
* Jacob, Jacobo, Santiago el hijo de Zebedeo o Santiago el Mayor.
* Juan, el menor de los doce, también hijo de Zebedeo (por tanto, hermano de Santiago el Mayor).
* Felipe de Betsaida.
* Bartolomé, llamado también Natanael de Caná.
* Tomás (llamado Dídimo o Mellizo).
* Mateo, el publicano (recaudador de impuestos para los invasores romanos).
* Santiago el Menor o Santiago el de Alfeo.
* Judas Tadeo.
* Simón el Cananeo, el Celador o Zelote (guerrillero).
* Matías, el sucesor de Judas, elegido a la suerte en el monte de la sangre, Cito, Hechos 1, 12-26

Aquí nos asalta un problema mayor: Si quitamos a Pedro, a Pablo y a Judas  nos quedan…”once”.., ¿Cómo Once? ¿No eran doce? Menos tres nueve, MILAGROOOOO .
O Leonardo no tenía ligar en el lienzo o me sobran dos…no, no sobran. Los apóstoles eran catorce, pero las tribus de Judá eran doce, entonces, como juego de palabras, los copistas griegos llevaron el número de las tribus de Judá a la cantidad de primeros seguidores de Jesús. Este no es un hecho aislado en la transcripción de la Biblia, en varias oportunidades se modificaron los textos originales o se ocultaron, deliberadamente como para que,profesias y precogniciones de santos varones coincidieran de alguna manera, por ejemplo el tema de las edades se los padres del desierto: Todas las edades que nos sorprenden ,como las de Matusalem,Jonoboas,Samuel, etc,si se dividen por doce nos dan un numero aceptable; las 144 tribus que se mencionan en el Viejo testamento surgen de doce por doce, y así con cada número exagerado del viejo testamento. Ocurre que los profetas tenían al número doce como numero perfecto y, los griegos de la Vulgata, no queriendo contradecir a las profecías, multiplicaban por doce o simplificaban en doce, como el caso de los apóstoles.


Comencemos la búsqueda aleatoriamente: Felipe de Betsaida.


Felipe era natural de Betsaidos, en el Lago de Genesaret (Juan 1, 44). También él estaba entre los que rodeaban al Bautista cuando éste señaló por primera vez a Jesús como el Cordero de Dios. Al día siguiente de la llamada de Pedro, cuando estaba a punto de partir para Galilea, Jesús de Nazaret se encontró con Felipe y le llamó al Apostolado con las palabras, “Sígueme”. Felipe obedeció la llamada, y poco después trajo a Natanael como nuevo discípulo (Juan 1, 43-45). Con ocasión de la selección y envío de los doce, Felipe está incluido entre los Apóstoles propiamente dichos. Su nombre figura en el quinto lugar de las tres listas (Mateo, 10, 2-4; Marcos, 3, 14-19; Lucas, 6, 13-16) detrás de las dos parejas de hermanos, Pedro y Andrés, Santiago y Juan. El Cuarto Evangelio registra tres episodios referentes a Felipe que ocurrieron durante la vida pública del Salvador: Antes de la milagrosa alimentación de la multitud, Cristo se vuelve a Felipe con la pregunta: “¿Cómo vamos a comprar pan para que coman estos?” a lo que responde el Apóstol: “Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco” (6, 5-7). Cuando algunos paganos en Jerusalén vienen a Felipe y le expresan su deseo de ver a Jesús, Felipe informa del hecho a Andrés y luego ambos llevan la noticia al Salvador (12, 21-23). Cuando Felipe, después de que Cristo hubiera hablado a sus Apóstoles de conocer y ver al Padre, le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y nos basta”, recibe la respuesta: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (14, 8-9).



Estos tres episodios nos proporcionan un esbozo consistente de la personalidad de Felipe como hombre ingenuo, algo tímido, de mente juiciosa. Ninguna característica adicional se da en los Evangelios ni en los Hechos, aunque se le menciona en esta última obra (1, 13) como perteneciente al Colegio Apostólico. La tradición del Siglo II referente a él es insegura, tanto más cuanto que se registra una tradición similar respecto a Felipe el Diácono y evangelista, un fenómeno que debe ser resultado de una confusión causada por la existencia de dos Felipe. En su carta a San Víctor, escrita hacia 189-98, el obispo Polícrates de Éfeso menciona entre las “grandes lumbreras”, a quienes el Señor buscará “el último día”, a “Felipe, uno de los Doce Apóstoles, que está enterrado en Hierópolis con sus dos hijas, que llegaron vírgenes a la vejez”, y una tercera hija, que “llevó una vida en el Espíritu Santo y descansa en Éfeso”. Por otro lado, según el Diálogo de Cayo, dirigido contra un montanista llamado Proclo, éste afirmó que “hubo cuatro profetisas, las hijas de Felipe, en Hierópolis en Asia donde aún está situada su tumba y la de su padre”. Los Hechos de los Apóstoles (21, 8-9) en realidad mencionan cuatro profetisas, las hijas del diácono y “Evangelista” Felipe, como viviendo entonces en Cesarea con su padre, y Eusebio, que da los extractos arriba citados (Hist. Eccl., III, xxxii), refiere a éste último la afirmación de Proclo.



La afirmación del obispo Polícrates tiene en sí misma más autoridad, pero es extraordinario que se mencione a tres hijas vírgenes del Apóstol Felipe, dos enterradas en Hierópolis, y que el diácono Felipe haya tenido también cuatro hijas, y que se diga que hayan sido enterradas en Hierópolis. Aquí también quizá debemos suponer que se haya producido una confusión entre los dos Felipe, aunque es difícil decidir cuál de los dos, el Apóstol o el diácono, fue enterrado en Hierópolis. Muchos historiadores modernos creen que fue el diácono; sin embargo, es posible que el Apóstol fuera enterrado allí y que el diácono también viviera y trabajara allí y fuera allí enterrado con tres de sus hijas y que estas fueran después erróneamente consideradas como hijas del Apóstol. Los apócrifos “Hechos de Felipe”, también se refieren a la muerte de Felipe en Hierópolis. Los restos del Felipe que fue enterrado en Hierópolis fueron más tarde trasladados, como los del Apóstol a Constantinopla y de allí a la iglesia de los Dodici Apostoli de Roma. La fiesta del Apóstol se celebra en la Iglesia Romana el 3 de mayo junto con la de Santiago el Menor, y en la Iglesia Griega el 11 de diciembre.



                                                         Museo del Prado  San Felipe

Esta investigación nos conduce a varias discusiones .Si damos crédito a lo dicho por Policrates, que no tenía ninguna necesidad de falsear lo dicho pues no escribía para la posteridad si no para sus coetáneos, Felipe tenía dos hijas dedicadas a la vida religiosa pero, la tradición del siglo II nos habla de tres .Y también es confuso el lugar donde descansan sus restos .La Iglesia primitiva ni lo menciona y, si lo sabemos es por tradición oral. Pero Proco nos señala cuatro hijas y nace la confusión: ¿estaban hablando del Felipe de la ultima cena o del “diacono Felipe”, un personaje que nada tiene que ver con las escrituras pero aparece tardíamente en la historia, en Turquía a partir del siglo II?, a nadie, excepto a la arqueología le importo .Entonces tenemos en el santoral dos fiestas dedicadas a san Felipe, en la Iglesia Romana el 3 de mayo y en la Griega  el 11 de Diciembre.
¡de que murió? Nadie lo sabe.No consta que fuese matirizado o asesinado .Suponemos que por su avanzada edad,la que desconocemos.Ahora bien,siendo un personaje tan importante en la vida apostolica de Jesus,¿Por qué la Santa Madre Iglesia lo dejo abandonado? A tal grado que se lo confunde en la historia con otro Felipe,apenas un diacono que jamas camino a lado de Jesus…
Solo la Iglesia tiene la respuesta…si no la perdieron ya.

martes, 8 de enero de 2013

Eran doce...uno se ahorco,¿y los otros nueve?....


Simón, apodado Pedro.
* Andrés, hermano de Pedro.
* Jacob, Jacobo, Santiago el hijo de Zebedeo o Santiago el Mayor.
* Juan, el menor de los doce, también hijo de Zebedeo (por tanto, hermano de Santiago el Mayor).
* Felipe de Betsaida.
* Bartolomé, llamado también Natanael de Caná.
* Tomás (llamado Dídimo o Mellizo).
* Mateo, el publicano (recaudador de impuestos para los invasores romanos).
* Santiago el Menor o Santiago el de Alfeo.
* Judas Tadeo.
* Simón el Cananeo, el Celador o Zelote (guerrillero).
* Judas Iscariote.
* Matías, el sucesor de Judas, elegido a la suerte en el monte de la sangre, Cito, Hechos 1, 12-26







No hace falta que presente en sociedad a estos caballeros, todos sabemos de quienes se trata.
La cuestión en este informe es ¿Qué se hizo de ellos luego de la crucifixión de Cristo? Pues, si se han enterado, excepto Pedro y Pablo, de los restantes nueve la Biblia no vuelve a hablarnos .Por hora dejemos a Judas Iscariote de lado pues, la arqueología no se pone de acuerdo sobre su verdadera existencia así que, busquemos las razones de porque la Iglesia oculto a los nueve restantes .Para ello debemos primero hablar de Pedro y Pablo.
Conocemos el final cada uno de ellos: Pedro crucificado cabeza abajo y Pablo es decapitado en el circo máximo, por orden de Nerón durante la quema de Roma; hasta ahí la historia conocida.
En realidad Hechos de los Apóstoles termina con Pablo en una prisión en Roma, el final de sus días lo conocemos por fuentes contemporáneas no testamentarias.
Recordemos un poco la historia de Pablo de Tarso.
Él fue testigo de la muerte por apedreamiento de Santiago en Palestina, de hecho, el trabajo de Pablo era perseguir a los cristianos impiadosamente pero, en cierta oportunidad, se obro un milagro. En el camino de Damasco, Jesús se le aparece a Pablo y le dice:-Pablo, ¿Por qué me persigues?-, Pablo cae en un éxtasis místico y queda ciego; una caravana lo recoge y, al recuperar la vista se convierte furiosamente al cristianismo.
De Pedro Hechos nos habla poco, tal vez porque hizo poco…., Pedro era un pusilánime, un pésimo orador, un mal político y un peor compañero de ruta, así que es dejado en Tierra Santa mientras los nueve restantes se dispersan por el mundo conocido en la época de Jesús. Con traciamente a lo que dicen en la actualidad Pedro y Pablo JAMAS se encontraron frente a frente ,de haberlo hecho, en lagunas de las tantas cartas de Pablo ese hecho trascendental se hubiese mencionado y no es así pero, ¿Por qué?. La respuesta es muy simple, Pedro era un retrogrado que intentaba limitar la nueva palabra solo al pueblo judío y, Pablo, con una mentalidad más comercial que devota, entendió que si se continuaba con esa temática, el Cristianismo desaparecería.
Pablo comenzó a bautizar a los gentiles, es decir, a los no judíos y no les imponía la circuncisión, obligatoria en el pueblo de David, Pedro no estaba de acuerdo con eso, aunque a Pablo aquello que opinara Pedro lo tenía sin cuidado como puede leerse en Gálatas.
Muy bien, Pedro por un lado y Pablo por otro pero ¿y los nueve restantes? , a ver si los podemos encontrar, si es que la santa Madre Iglesia nos dejó alguna pista….pero eso, en la próxima entrada.

Tal vez por eso no encontramos al demonio....la direccion estaba equivocada...




Una de las cosas interesantes que se descubrieron en los Papiros Oxirrinco fue, al efectuar el análisis del papiro rotulado Oxyrhynchus 4499, una mención del célebre Número de la Bestia.

El Apocalipsis de San Juan da la clave para leer el número del nombre de quien es señalado por los intérpretes como el Anticristo: “El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”. Dado que el Apocalipsis fue escrito, en griego, a finales del primer siglo o principios del segundo, en la época de las persecuciones romanas a los cristianos, muchos interpretaron este número como un acróstico de una cifra en la numeración romana.

Una versión identificó al Anticristo con el emperador Nerón, al considerar que 666 o DCLXVI (en números romanos) esconde la frase: Domitius Caesar Legatos Xti Violenter Interfecit, o, en castellano, Domiciano (o Domicio) César mató vilmente a los enviados de Cristo. ¿Y por qué lo identifican con Nerón? Porque Domicio era el verdadero nombre de Nerón, antes de cambiarlo por el que fue históricamente conocido, al ser adoptado por el emperador Claudio.

Ésta no es la única interpretación del célebre número: algunos lo identificaron con el prefijo www de la Web, con Bill Gates, con el Papado, y siguen los candidatos. Pero cuando se examinaron los Papiros Oxirrinco se encontró una copia del Apocalipsis en los que el número citado no es el 666, sino el 616. Número que no es desconocido en su identificación con el Anticristo, porque ya San Irineo lo daba como el número de la Bestia.

Que el número sea 616 y no 666 no cambia fundamentalmente la interpretación del texto. La letra que se va es la “L” de “enviados” y hasta se sugiere que esta versión permite incluir a Domiciano, un emperador romano registrado en la historia por su persecución a los cristianos para imponer la religión oficial romana

Lamento mucho entonces que en la nuca de muchos niños cuyo padres creen ver al anticristo no puedan encontrar mas que un simple zarpullido y no el 666 que jamas existio.Y ahora que lo pienso,el 616 tampoco lo van a encontrar,seguramente Satan es tan astuto que no debe dejar marcas por doquier como para ser identificado .

Papiros de Oxirinco,primera parte


Los llamados Papiros de Oxirrinco (Oxyrhynchus papyri) son un grupo numeroso de manuscritos descubiertos desde 1897 por los arqueólogos Bernard Pyne Grenfell y Arthur Surridge Hunt en un antiguo vertedero de basuras cerca de Oxirrinco (Oxyrhynchus, coordenadas 28°32′N 30°40′ECoordenadas: 28°32′N 30°40′E (mapa) , actual el-Bahnasa) en Egipto. Previamente, ya en 1882, arqueólogos británicos comenzaron las excavaciones arqueológicas en la zona de Oxirrinco y descubrieron ese gran vertedero.
Los papiros, que datan de los siglos I al VI, incluyen miles de documentos manuscritos en griego y latín, cartas y trabajos literarios. También se han conservado unos pocos pergaminos de vitela y más recientes manuscritos en idioma árabe en papel (por ejemplo, el medieval P. Oxy. VI 1006).


En este extraordinario trozo de pairo podemos ver geometria de Euclides......


Están siendo recopilados desde 1898 en The Oxyrhynchus Papyri y el último volumen aparecido, el LXXII, data de 2008. Los Papiros de Oxirrinco se encuentran actualmente en diferentes instituciones pero el grueso de ellos se encuentran en el Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford.
Aunque la esperanza inicial de hallar muchas de las obras literarias perdidas de la antigüedad no se ha hecho realidad en grado sumo, se han encontrado importantes textos griegos tales como poemas de Píndaro o fragmentos de Safo y Alceo de Mitilene, la Constitución de los atenienses de Aristóteles, mimiambos de Herodas o las Odas de Baquílides, así como grandes fragmentos de Alcmán, Íbico y Corina.






También se encontraron amplios restos de la Hipsípila de Eurípides, fragmentos de las comedias de Menandro y una gran parte de la Ichneutae de Sófocles. Otros hallazgos importantes fueron los diagramas más antiguos y completos de los Elementos de Euclides y la obra histórica conocida como la Hellenica Oxyrhynchia, de autor desconocido, pero que podría ser Éforo o como otros muchos piensan, Cratipo de Atenas. También fue descubierta una vida de Eurípides por Sátiro el Peripatético, así como un epítome de siete de los 107 libros perdidos de Livio, éste el más importante hallazgo literario en latín.



El dramaturgo ateniense Menandro (342 a. C.-291 a. C.), cuyas comedias fueron muy populares en la época helenística fue el autor clásico más beneficiado por los descubrimientos de Oxirrinco pues sus obras se encuentran con frecuencia en los fragmentos de papiro.







 Entre las obras suyas encontradas se incluyen Misoumenos, Dis Exapaton, Epitrepontes, Karchedonios, Dyskolos y Kolax. Por estas obras encontradas en Oxirrinco se elevó considerablemente el estatus de Menandro entre los clasicistas y estudiosos del teatro griego.

                                   Armando el rompe cabezas.......


Sobre el Zohar


El Libro del Zohar, es la obra más importante entre todos los libros de la Cabalá, y la más recóndita y misteriosa de todas. Y aunque haya quienes piensen que aún no ha llegado el tiempo de revelarlo, hoy día estamos descubriendo que este libro, escrito hace 1.800 años, fue de hecho, destinado para nuestra generación. Baal HaSulam (Rabí Yehuda Ashlag) abre nuestros ojos y corazones a esta obra fascinante..


“La profundidad de la sabiduría existente en el sagrado Libro del Zohar está cerrada y encerrada bajo mil llaves”

Rabi Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) “Prefacio a El Libro del Zohar”
Desde la alborada de la humanidad han surgido en cada generación, personas especiales, cabalistas, que lograron ascender los escalones espirituales, y llegaron a la máxima conexión con la Fuerza Superior, el Creador. Por consiguiente, alcanzaron la comprensión de que la realidad en su totalidad, desde los más altos Mundos Espirituales y hasta nuestro mundo, se basa en el amor y el otorgamiento.
Sintieron que no hay nada en el mundo aparte de esta fuerza, y que todo lo que sucede en la realidad ocurre con el solo objetivo de traer a toda la humanidad a vivir en esta sensación.
Los cabalistas encontraron respuestas a las interrogantes que tuvieron a lo largo de sus vidas: ¿para qué vivimos?, ¿cómo está hecho el mundo? y ¿cómo podemos influenciar nuestro destino?
Sus logros fueron documentados en las obras famosas de la Cabalá: El Ángel Raziel, El Libro de la Creación, El Árbol de la Vida y otros. Entre estos, se destaca la obra más profunda y trascendental de la sabiduría de la Cabalá: el Libro del Zohar, que fue escrito por el gran cabalista Rabí Shimon Bar-Yochai, el Rashbi.

El Zohar habla sobre el sistema de Gobierno Superior que está oculto de nosotros: de qué mundos espirituales y fuerzas poderosas consta este gran sistema, cómo influye al mundo el involucrarse en esta sabiduría, de qué forma se descuelgan y descienden todos los acontecimientos desde el Mundo Superior hacia el nuestro, y qué tipo de formas y vestiduras adoptan. Lo que más distingue este libro de los demás, es el hecho que no fue escrito para su generación, sino que fue destinado desde un principio para la generación que existiese 2.000 años después: la nuestra.
El siglo XX trajo consigo los más grandes avances de desarrollo humano. Estos cambios dieron nacimiento, más que nunca, a la necesidad de elevarse espiritualmente, y abrieron el paso para la nueva etapa, la cual fue indicada por los más grandes cabalistas en todas las generaciones. Es posible que nos parezca que nada ha cambiado, y que quizá no sea aún el tiempo adecuado para involucrarse en ella, pero los grandes cabalistas dicen lo contrario.


Nos enseñan que en nuestros tiempos, no sólo es posible y permitido, sino que es incluso nuestro deber.


En el Libro del Zohar está escrito (Vayera, pág. 117) que la sabiduría empezará a propagarse entre las masas desde el año 1840. El Gaón (Genio) de Vilna escribió en su libro Kol HaTor (siglo XVIII), que el proceso comenzaría en 1990. Es más, escribió que “La redención depende principalmente del estudio de la Cabalá” (“Even Shlomo”, 11:3).
También el Rav Kuk, un gran cabalista y primer Gran Rabino de Israel, explicó que “las más grandes interrogantes espirituales que solían esclarecerse sólo por los grandiosos y exquisitos, deben ser resueltas, hoy día, en grados distintos, para toda la nación” (“Eder HaYakar ve Ikvei HaTzon”, pág. 144).

El Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), el más grande cabalista de nuestra generación, fue el que interpretó las palabras de todos sus antecesores y las hizo realidad. Él vio que ha llegado la hora de permitirle a quienquiera, estudiar y entender el Libro del Zohar, a fin de que toda la humanidad pueda también elevarse, y alcanzar el Mundo Espiritual por sí misma. Con este propósito, tomó la decisión de dedicar su vida entera a la creación de una interpretación general, explícita, precisa y metódica de esta obra. Baal HaSulam aspiraba a remover toda ocultacion y cerraduras de este libro para adaptarlo a todas las almas de nuestra generación. En la introducción que preparó para el Libro del Zohar, explica por qué lo hizo: “y nombré este comentario, HaSulam (La Escalera), para indicar que mi misión en esta interpretación es como el de cualquier escalera, en donde si existe una cumbre llena de todo lo mejor, no te falte nada más que una escalera para subirla y alcanzar lo mejor del mundo” (ítem 58).
La Interpretación de la Escalera que creó, fue destinada a permitirle a cualquier persona llegar al escalón espiritual que le permita profundizar .

Breve introduccion a el Zohar


El Zohar (En idioma hebreo זהר Zohar "esplendor") es, junto al Séfer Ietzirá, el libro central de la corriente cabalística o kabalística, supuestamente escrito por Shimon bar Yojai en el siglo II, pero cuya autoría se debe probablemente a Moisés de León.

Está comprendido por exégesis (Midrashim) bíblicos, organizados según la porción semanal de lectura de la Torá (las parshiot). El Zohar está dividido en tres cuerpos centrales:
el Zohar original,
los Senderos de la Torá (Sitrei Torá) y el Comentario Desaparecido (haMidrash haNe’elam), y
Re’ia Mehimana y “Arreglos” (Tikunim).
El Zohar, o segundo trabajo explicativo de la Cábala, ha sido llamado con justicia la "Biblia" de los cabalistas. Sobre su autoría, desde antiguo se manejan dos puntos de vista:
La tradición cabalística afirma que fue escrito en arameo por Rabi Shimon bar Yojai, un Tana de la Mishna (Ley Oral).
Sin embargo, debido a múltiples aspectos tales como no aparecer citado en el Talmud parece verosímil afirmar que fue escrito por Mosé ben Sem Tob de León (en hebreo משה בן שם-טוב די-ליאון), también conocido como Moisés de León o Moisés de Guadalajara, (¿Guadalajara? o ¿León?, 1240 – ¿Guadalajara, España, 1290? o ¿Arévalo, Ávila, España, 1305?), el cual fue un filósofo judío sefardí y rabino. Establecido en su Guadalajara natal, realiza alrededor de veinticuatro escritos sobre la Cábala y en 1286 ya tenía concluido gran parte del Zóhar, incluyendo una versión distinta del Midrash. Si bien, aunque para escribir el Zóhar afirmó basarse en antiguos manuscritos del místico Shimon bar Yojai (siglo II), esto nunca se ha podido llegar a demostrar, pues entonces era muy común entre los escritores judíos atribuir sus libros a autores clásicos. Por tal motivo es que, mientras los adeptos a la Cábala afirman que su autoría se debe a Bar Yojai, investigadores autorizados sostienen la autoría de Moisés de León, tales como Yeshayahou Leibowitz , quien de hecho llegó a afirmar que "Es igual de claro que Moisés de León escribió el Zóhar como que Theodor Herzl escribió El Estado Judío".
La obra se divide en varios tratados y analiza los textos bíblicos para extraer de ellos su significado oculto. El universo se reparte entre los imperios de la luz y de las tinieblas, cada uno de ellos compuesto por diez esferas.
 El Zohar es la obra fundacional en la literatura del pensamiento místico judío conocido como Cábala. Es un grupo de libros que incluyen comentarios sobre los aspectos místicos de la Tora (los cinco libros de Moises) de interpretaciones bíblicas y también material de teología teosófica, cosmogonia mística y psicología mística. El Zohar contiene una discusión de la naturaleza de Dios, del origen y estructura del universo, naturaleza de las almas, redención, la relación del Ego - Oscuridad “verdadero yo” a la luz de Dios y la relación entre la «energía universal» y el hombre. Su interpretación de las Escrituras puede ser considerada como una forma esotérica de la literatura rabínica conocida como el Midrash, que desarrolla la Tora. El Zohar es mayormente escrito en lo que se ha descrito como un estilo exaltado, y excéntrico de Arameo, un lenguaje hablado en la tierra de Israel durante el período romano en los primeros siglos de la era común.
El Zohar aparece en el siglo XIII y fue publicado por un escritor judío llamado Moisés de León. Moisés de León atribuye la obra a Simon bar Yochai, un rabino del siglo segundo durante la persecución romana, que según la leyenda judía, se escondió en una cueva durante 13 años al estudio de la Torá y se inspiró en el profeta Elías para escribir el Zohar. Esto concuerda con la afirmación tradicional de los partidarios de que la cábala es la parte oculta de la Torá oral.
Mientras que la opinión de la mayoría religiosa en el judaísmo tradicional ha sido que las enseñanzas de la cábala fueron reveladas por Dios a personajes bíblicos como, Abraham, y Moisés y se transmitieron oralmente de la época bíblica hasta su redacción por Simon ben Yochai, el análisis académico moderno del Zohar , tal como el del historiador religioso Gershom Scholem, del siglo XX, ha teorizado que Moisés de León fue el autor actual.
El punto de vista de las denominaciones generales judías no ortodoxas, se ajusta a esta última opinión, y como tal, la mayoría de los judíos no ortodoxos durante mucho tiempo han considerado el Zohar como seudo-epigrafía y apócrifa aceptando que su contenido puede tener sentido para el judaísmo moderno.

lunes, 7 de enero de 2013

El Kibalion,segunda entrada


CORRESPONDENCIA

Este principio se refiere a la similitud o sintonía entre los diversos planos vibratorios del universo. Las mismas leyes de lo denso actúan en lo sutil, y viceversa. El principio de Correspondencia actúa haciendo que lo similar se agrupe con lo similar por una sintonización de la frecuencia vibratoria y explica la constante relación entre los acontecimientos internos y externos. Hay una influencia recíproca entre el ser humano y la naturaleza, y entre nuestro mundo interno y nuestra realidad material. De esta manera, operando en nuestra realidad externa influenciaremos nuestro mundo interno y viceversa.

Siempre recuerdo la frase de san Bernardo "Lo que es arriba es abajo",mas aun cuando esta frase es el encabezado del segundo principio del Kibalion ,pero,San Bernardo era un Papa¡¡¡,si lo era pero uno muy extraño,casi tanto como San Silvestre,el Papa que fabricaba automatas y al que le dedicamos ya una entrada  en este blog."Lo que ateis en la Tierra sera desatado en el cielo" dice el Nuevo Testamento,que curioso ....

Podemos hasta dar un ejemplo del micro mundo :  Los átomos de ciertos elementos consiguen completar su última capa electrónica mediante la pérdida o ganancia de electrones:

Los elementos con pocos electrones en su última capa (como los metales), pueden perderlos fácilmente. El resultado es un ión (átomo con carga eléctrica neta distinta de 0 )con cargas positivas de más: un catión.
Los elementos a los que le faltan pocos electrones para completar su última capa electrónica (como  los no metales), tiene facilidad para atraer electrones hasta completarla. el resultado es un ión con exceso de cargas negativas: un anión.
    Cuando los átomos de un metal y un no metal se encuentran, el primero cede electrones al segundo. Como resultado, el metal se convierte en catión y el no metal se convierte en anión, es decir, dos iones con cargas eléctricas opuestas que, en consecuencia, se atraen entre sí mediante fuerzas de atracción electrostática. Este tipo de enlace químico se conoce como enlace iónico. ENLACE

    Esta atracción no se limita a un solo ion, sino que cada uno se rodea del máximo número de iones de carga opuesta que pueden rodear a un ion en particular posible. El resultado es un cristal iónico.

La sincronia en la formacion de cristales donde los elementos carentes de electrones atraen aquelo que le falta para completarse no es mas que la comprobacion del segundo principio llevado a la quimica : El Principio de Correspondencia,lo similar se agrupa con lo similar y asi hasta completar el ciclo.Podriamos asi explicar varias constantes incluso cosmologicas .Y con respecto a la influencia de lo externo en lo interno,bueno,tenemos el Principio de Insertidumbre ,uno de los pilares de la fisica moderna.

El físico alemán Werner K. Heisenberg es conocido sobre todo por formular el principio de incertidumbre, una contribución fundamental al desarrollo de la teoría cuántica. Este principio afirma que es imposible medir simultáneamente de forma precisa la posición y el momento lineal de una partícula. Heisenberg fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1932. El principio de incertidumbre ejerció una profunda influencia en la física y en la filosofía del siglo XX.
Toda influencia externa modifica el entorno y viceversa ,por eso la importancia de la influencia del hombre en la naturaleza de las cosas,puede modificarlas a su antojo,a veces bien,a veces mal .




El Kibalion Primera entrada

El Kybalión es un documento del siglo XIX que resume las enseñanzas de la filosofía hermética, también conocidos como los siete principios del hermetismo. Su autoría se atribuye a un grupo anónimo de personas autodenominados Los Tres Iniciados, aunque las bases del hermetismo se atribuyen a un alquimista místico y deidad de algunas logias ocultistas llamado Hermes Trismegisto, cuya existencia se estima en Egipto antes de la época de los faraones, y según la leyenda fue guía de Abraham.
La importancia del Kibalion radica en las pseudo coicidencias que tiene con respecto a varias teorias cientificas que se manejan en la actualidad .La misma clase de "coincidencias" las podemos ver en El Zohar,en La Biblia,en el Talmud,en el Vagabad Gita y en otros libros escritos hace aproximadamente 2000 años,¿como puede ocurrir esto?...tal vez lo hemos leido en el genesis tantas veces pero no lo "vimos"..."no hay nada nuevo bajo el sol".
Veamos el primero de sus siete principios.




TODO ES MENTE,EL UNIVERSO ES MENTE



MENTE

Este principio explica que Mente es el principio común del universo, energía única que es la fuerza esencial de la composición química de los elementos.
La energía mente se manifiesta en una escala infinita de vibraciones, de lo más denso a lo más sutil, conformando así los diversos materiales y elementos del universo.
Desde el punto de vista del que piensa, lo pensado es fantasía, ilusión, pero cada cosa tiene entidad real dentro de su escala vibratoria .
La materia nace del pensamiento. El hombre también crea a través de su mente. La energía del pensamiento humano es capaz de crear la materia cuando alcanza la suficiente densidad vibratoria.



AHORA LEAMOS A LA CIENCIA ACTUAL



na pregunta que la ciencia se hace desde el siglo XIX: ¿como es que el cerebro humano consume el 20% de la energía del cuerpo, cuando su peso sólo representa el 2% de la totalidad?.

Algunos investigadores han tratado de resolver este interrogante.

Luego de numerosos estudios demostraron que el cerebro consume muy poca energía para responder al entorno pero que gasta de manera constante una gran cantidad.para mantener sus propios procesos.

"El 60-80% de la energía del cerebro se dedica a mantener la conexión entre neuronas. El resto, entre un 0,5% y un 1%, se dedica a responder a las demandas del medio exterior".

El cerebro recibe de forma constante señales del exterior que procesa y, poco a poco, va forjando redes neuronales, en función de la información que recibe.

Muchos científicos debaten sobre este tema desde hace décadas. Hasta ahora, hay dos teorías principales que postulan situaciones diferentes. La primera dice que se consume más o menos energía de acuerdo a la situación que la persona atraviesa o al problema que se le presenta. Este punto de vista plantea que el cerebro es fundamentalmente reflexivo, impulsado por las exigencias momentáneas del medio ambiente.

La otra, que ahora parece confirmarse, señala que el cerebro constantemente genera un consumo alto de energía. De esa manera puede mantener disponibles los recursos necesarios para que el sujeto pueda reaccionar ante los estímulos que se generan en su entorno. Esta última teoría , indica que el cerebro se mantiene activo lo que implica el mantenimiento de la información para interpretar, responder e incluso predecir las demandas del medio ambiente.

El cerebro nunca descansa, incluso está activo mientras dormimos. Su actividad se refleja en los distintos tipos de ondas cerebrales.

Los avances tecnológicos, en particular, en la neuroimagen, han provocado una reevaluación de estas dos perspectivas.

Así mediante resonancia magnética y tomografías computadas se estudiaron los cambios en la circulación cerebral y en su metabolismo (consumo de energía). Los estudios han revelado que la energía adicional necesaria para las respuestas del cerebro es extremadamente pequeña en comparación con la cantidad de energía que el cerebro normal gasta de forma contínua.

Resuniendo, se estima que más de las ¾ partes del presupuesto de energía del cerebro, se utiliza para los soportes de comunicación entre las neuronas y su relación con otras células.

Hay otro factor, y es la gran plasticidad del cerebro.

El cerebro humano adulto, en condiciones normales, puede generar nuevas neuronas.

Estas nuevas células se producen en el hipocampo, región relacionada con la memoria y el aprendizaje. Las células madre, origen de esas neuronas, pueden constituir así una reserva potencial para la regeneración neuronal de un sistema nervioso dañado.

Recientes estudios apuntan hacia nuevas líneas de investigación, las cuales se basan en la observación de cerebros que han sufrido traumas y en el que se han encontrado neuronas donde debiera haber habido tejido cicatrizal. Ello apunta a que, dado el caso de necesitar las regiones dañadas, las células gliales debidamente estimuladas por las células T o timocitos, pudieran recibir la información que codifique un cambio en su estructura; llegando a transformarse en una neurona.

"El cerebro de un niño humano, a diferencia del de cualquier otro animal, se triplica en tamaño durante su primer año de vida"

La carga de energía adicional asociado con las exigencias momentáneas del medio ambiente puede ser apenas del 0.5 a 1.0% del total del presupuesto de energía.

Evidentemente esto implica que la actividad intrínseca del cerebro puede ser mucho más importante que la actividad reactiva con el medio externo.

A diferencia de los ordenadores (lo que está en blanco permanece en blanco) el cerebro no pierde el tiempo ni desaprovecha las supuestas regiones 'no usadas'. Dada su gran capacidad para optimizar la energía, las neuronas siempre interaccionan evitando así un costo mayor, por lo que las regiones 'no usadas' pasan a convertirse simplemente en regiones poco optimizadas. Una neurona sin usar es más costosa de mantener que cuando está conectada a un entramado sináptico o red neuronal. Por ello, cuando una neurona queda aislada del resto, su tendencia es a morir, y no a quedar en blanco

El cerebro al parecer utiliza la mayor parte de su energía para funciones desconocidas u “ocultas” aun.

Esto se relaciona con lo que es conciente y lo que es inconciente. Nuestra “realidad cotidiana” conciente, representa apenas una pequeña fracción de toda la información que recibe y gestiona el cerebro a cada segundo. Por eso, el verdadero poder está en el inconciente, el mar de pura potencialidad de donde surgen todos los ensamientos .

 En post anteriores veíamos que el ser humano esta hecho a imagen y semejanza del universo. Con materiales y tecnología cósmica. En muchos aspectos somos completamente ignorantes de los misterios y posibilidades que guarda nuestra propia naturaleza. Nuestro inconciente. Estamos aprendiendo, evolucionando. Creo que por esto mismo no debemos dejar de aprender y de tratarnos (a nosotros y entre nosotros mismos) como lo que somos: creaciones únicas que atestiguan en si mismas el misterio y la belleza de la creación.

Esto nos lleva a concluir que el cerebro humano es lo más eficiente en cuanto a consumo y transformación de energía se refiere, que podemos encontrar en este universo. Es una verdadera fuente transformadora de energía y un ejemplo a seguir por los estudiosos de la termodinámica.

Podemos preguntarnos qué sentido o significado tiene, o qué función desempeña, esta asombrosa capacidad del cerebro humano que reside en su optimizada manera de memorizar y en su constante aumento de la velocidad para procesar información. Una respuesta es que esa dotación gigantesca, que ese potencial ilimitado, está ahí, esperando a que se le enseñe cual es la disposición sináptica óptima (lo que se traduce en mejor funcionamiento y capacidad de adaptación) que permitirá a las especies más evolucionadas, subsistir por más tiempo sobre la tierra.

En términos personales esto implica que debemos cuidar nuestro cerebro. Borrando la falsa información, los programas inútiles, los "virus" en el sistema, las emociones parásitas. Aprender a pensar, a respirar, a alimentarse correctamente y a descansar. Para que las neuronas estén bien nutridas y oxigenadas, y puedan optimizar su funcionamiento.

Esto se traduce en salud, felicidad y una vida mas inteligente.


Resumen : El Kibalion nos dice que todo en el universo es mente ,tal vez dicho de esta manera suene hasta hermetico,pero no lo es ,es tan claro como el dia .Pero es logico que semejante aseveracion suene hermetica,entonces hagamoslo mas Cristiano y Oxidental : "Estamos hechos a imagen y semejanza de un supuesto creador,no por tener blancas tunicas ni barbas largas,somo iguales a el por nuestra posibilidad de crear universos de maravillas;fuimos los unicos en crear nuestras propias matematicas para regir un universo desconocido,fabricamos nuestros propios sitemas de sibrevida para extender nuestra existencia mas alla de la vejez y las enfermedades y todo gracias a nuestra mente .Y no conforme con eso,creamos nuevas mentes mecanicas para apoyarnos en nuevas creaciones y asi continuar con nuestra busqueda de la verdad ."Lo que desateis en la tierra sera desatado en el cielo" dice la Biblia o lo que es lo mismo,"lo que es arriba es abajo",el segundo principio del Kibalion.




Las cartas de Fatima Primera parte


El 13 de mayo de 1917, tres niños que trabajaban de pastores dijeron haber visto a la Virgen en la llamada Cova da Iría (“cueva de Irene”, antigua santa local) junto a Fátima (Portugal). A partir de entonces, durante los días posteriores y hasta el 13 de octubre, se reunieron en el lugar miles de personas que pretendían ser testigos de dichas apariciones las cuales estuvieron supuestamente precedidas por la aparición de un ángel durante la primavera de 1916 en la cueva "Loca de Cabeco". En el transcurso de dichos actos los tres niños afirmaron que la Virgen María les reveló tres mensajes, conocidos popularmente como los tres secretos o los tres misterios de Fátima.

Los niños llegaron a afirmar que la Virgen les recomendó rezar el rosario y dijeron además que depositó en Lucía los tres mensajes mencionados. Además, afirman, le pidió a Lucía que se construyera una capilla en aquel lugar. El contenido de los mensajes era el final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la muerte prematura de sus primos, Francisco (6-11-1908 - 4-4-1919) y Jacinta (3-10-1910 - 2-20-1920); la Segunda Guerra Mundial y una señal del cielo anunciando su llegada; la conversión de Rusia, que se considera cumplida con la desintegración de la URSS en 1990; y, finalmente, el tercer y mejor guardado secreto, la predicción del atentado contra el Papa Juan Pablo II acaecido el 13 de mayo de 1981. Al develarse el contenido del último de los mensajes de la Virgen de Fátima se desechó toda posibilidad de que éste último tuviera alguna conexión con el Fin del mundo.

Los niños dicen que en los mensajes, la Virgen hizo hincapié en la importancia del rezo del rosario para la conversión de los pecadores y del mundo entero. El tercer secreto no fue escrito, aunque sí se anunció su existencia. Por esa razón, cuando sor Lucía cayó gravemente enferma en 1943, el obispo de Leiria-Fátima le pidió que lo redactara para que, en caso de fallecimiento, no se perdieran las palabras de la Virgen. Sor Lucía le exigió que se lo ordenara y así lo hizo. No obstante, hasta el 2 de enero de 1944 y previa supuesta aparición de la Virgen María que confirmó a la monja que ésa era también su voluntad, sor Lucía no obedeció la orden del obispo.

Una vez puesto por escrito y guardado en un sobre lacrado, fue entregado al obispo Ferreira, quien, a su vez, se lo dio en mano al Oobispo de Leiria-Fátima, en cuyo poder permaneció hasta 1957.En esa fecha, Venancio, obispo auxiliar de Leiria-Fátima se lo entrego al nuncio apostólico en Lisboa para su envío al Vaticano. Sin embargo, Venancio, según declaró más tarde, había examinado al trasluz el sobre y había podido comprobar que el texto del tercer secreto ocupaba unas veinte o veinticinco líneas, bastante más que la revelado el 13 de mayo por el Vaticano.

Hagamos notar en este punto que el poner por escrito el secreto había movilizado a dos obispos y a la propia Virgen, algo que no se entiende demasiado bien habida cuenta de su contenido. Siguiendo la peripecia del sobre lacrado, éste llegó el 16 de abril de 1957 al Vaticano, donde el papa Pío XII lo guardó sin leer, ya que sor Lucía había insistido en que la Virgen -en una nueva aparición- le había pedido que permaneciera secreto hasta su muerte -la de Sor Lucía- o, en cualquier caso, hasta 1960, año en el año que se debería hacer público su contenido, porque entonces "sería mejor entendido". En 1959, Juan XXIII abrió el sobre y leyó su contenido, que le fue traducido por Paulo José Tavárez. El Papa ordenó que le fuera comunicado al cardenal Ottaviani, prefecto de la Santa Sede. El resultado de estas lecturas no se hace esperar. El 8 de febrero de 1960, la Santa Sede hizo público un comunicado en el que afirmaba que no pensaba divulgar el contenido del secreto y añade: "Aunque la Iglesia reconoce las apariciones de Fátima, no tiene el deseo de asumir la responsabilidad de garantizar la veracidad de las palabras que los tres pastorcitos -en realidad de sólo uno de ellos, sor Lucía- dijeron que la Virgen María les había dirigido". Esto sólo puede significar que el Vaticano no creía que el texto del secreto transmitido por sor Lucía correspondiera a algo realmente dicho por la Virgen, lo que, es incomprensible si éste fuera el recientemente publicado.

Puestas así las cosas, ¿es lícito suponer que el texto autorizado para su divulgación no es el que sor Lucía escribió? Tenemos dos pistas para suponer que es así. Por un lado, las declaraciones de personajes tan cualificados como el obispo de Liria-Fátima, Cosme do Amaral, quien aseguró en el aula magna de la Universidad Técnica de Viena que: "Su contenido -se refería al tercer misterio- sólo concierne a nuestra fe. Identificar el secreto con anuncios de catástrofes o con un holocausto nuclear es distorsionar el significado del Mensaje. La pérdida de la fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y ciertamente la fe está disminuyendo considerablemente en Europa". Estas declaraciones confirmaban otras del cardenal Ratzinger, según las cuales, el tercer misterio se refiere "a los peligros que amenazan la fe y la vida de los cristianos". La otra pista que tenemos es el testimonio de la propia sor Lucía. En una carta fechada el 22 de mayo de 1958 y dirigida al padre Fuentes, encargado de la causa de beatificación de los otros dos pastorcitos, dice que "la Virgen ha dicho expresamente: 'Nos acercamos a los últimos días', y me lo ha repetido tres veces". A una persona que le preguntó por el contenido del tercer secreto, le respondió: "Está en el Evangelio y en el Apocalipsis, léalos".
Habra quw buscarlos.......

El Manuscrito Voynich


Hace siglos que los eruditos tratan de descifrar los secretos de un antiguo libro, conocido como «manuscrito Voynich». Según creyeron algunos de los que lo han estudiado, anticipa muchos de los descubrimientos de la ciencia moderna.




Dos páginas de lo que ha sido descrito como «el manuscrito más misterioso del mundo». Desde 1912, año en que fue adquirido por el especialista en libros antiguos Wilfred M. Voynich , los expertos han utilizado, sin éxito, los métodos de la criptología moderna para tratar de revelar sus secretos.
A finales de 1912 un vendedor de libros antiguos de Nueva York llamado Wilfred M. Voynich volvió a su ciudad natal de una visita a Europa con un pequeño manuscrito, cuidadosamente empaquetado. Tenía gruesas tapas de pergamino, separadas, debido al uso, de las 204 hojas de pergamino delgado de que constaba el manuscrito; Voynich calculaba que, originalmente, tenía 28 páginas más, que se habían perdido. Su formato era de cuarto grande, ya que medía unos 15 por 22 cm y el texto, escrito en caracteres apretados y con tinta negra, iba ilustrado con más de 400 pequeños dibujos en rojo sangre, azul, amarillo, marrón y verde brillante.






Las ilustraciones mostraban curiosos arabescos y tubos que parecían intestinos, figuras femeninas desnudas, estrellas y constelaciones y cientos de plantas de extraño aspecto. El pergamino, la caligrafía y la historia conocida del manuscrito indicaban a Voynich que era de origen medieval, y la abundancia de especímenes vegetales sugería que podía tratarse de un herbario, un libro de texto mitad científico, mitad mágico, que describía las cualidades místicas y médicas de las plantas y su preparación. Pero esto era una simple conjetura, ya que estaba escrito en un lenguaje que Voynich no pudo identificar; aunque el texto podía ser descompuesto en «palabras», cuyas letras eran familiares a medias, no tenían sentido. Voynich sólo pudo suponer que estaban escritas en un idioma poco conocido, en un dialecto o en un código.





¿Magia negra?


Una de las intrincadas y extraordinariamente confusas páginas del manuscrito Voynich. La abundancia de dibujos vegetales sugiere que podría tratarse de un herbario, pero muchos de los especímenes de plantas y arbustos resultaron ser inventados.
Aunque Voynich no era criptólogo, tenía, indirectamente, algunas nociones de simbología. Su suegro había sido el profesor George Boole, el matemático inglés que fue uno de los primeros en usar símbolos matemáticos para expresar procesos lógicos: fue elegido miembro de la Royal Society por sus trabajos sobre la moderna lógica simbólica. Voynich también sabía que existían convincentes pruebas circunstanciales que sugerían que el autor de la extraña obra por él adquirida era Roger Bacon, monje franciscano del siglo XIII que había combinado sus estudios de filosofía, matemáticas y física experimental con la alquimia. Quizá Bacon había logrado inventar, 600 años antes que Boole, un sistema de lógica simbólica, o quizá simplemente había elaborado un código para camuflar sus investigaciones en torno a la piedra filosofal y el elixir de la vida, eludiendo así la acusación de practicar la magia negra, acusación que en la Edad Media solía tener fatales consecuencias.

Mientras daba vueltas a todas esas posibilidades, Voynich se dirigió al mundo académico buscando una solución; hizo hacer docenas de copias del documento y se las envió a todos los especialistas que pudieran colaborar con él. Con cada copia, envió un resumen de lo que él sabía del manuscrito.




                                       
Dos páginas de lo que ha sido descrito como «el manuscrito más misterioso del mundo». Desde 1912, año en que fue adquirido por el especialista en libros antiguos Wilfred M. Voynich , los expertos han utilizado, sin éxito, los métodos de la criptología moderna para tratar de revelar sus secretos.










Lo había comprado, pagando una cantidad no revelada, a principios de 1912, tras haberlo hallado en la biblioteca del Colegio Mondragone de los jesuitas, en Frascati (Italia). Antes de llegar allí, el manuscrito había permanecido custodiado durante 250 años en el Collegium Romanum de los jesuitas; había sido depositado allí por un célebre erudito y criptólogo jesuita del siglo XVII, llamado Athanasius Kircher, quien había intentado, sin éxito, descifrarlo.













PERSONAJES RELACIONADOS CON EL MANUSCRITO VOYNICH


 
 


Wilfred M. Voynich  especialista en libros antiguos, adquirió en  1912 este manuscrito, donde los expertos han utilizado, sin éxito, los métodos de la criptología moderna para tratar de revelar sus secretos.


Roger Bacon (1214-1294), monje franciscano y alquimista, de quien se ha dicho que es el autor del manuscrito Voynich.  Quizás  había logrado inventar,  un código para camuflar sus investigaciones en torno a la piedra filosofal y el elixir de la vida.



George Boole,  matemático del siglo XIX ,  inventó un sistema de lógica simbólica que, según algunos expertos, podría ser similar al empleado en el manuscrito Voynich


Rodolfo II  de Habsburgo fue el propietario del manuscrito hasta que murió en 1612. Posteriormente pasaría a manos de un ex rector de la Universidad de Praga, y este a su vez se lo entregaría a Athanasius Kircher.



Athanasius Kircher, un conocido estudioso jesuita, había intentado sin éxito descifrar los secretos del misterioso manuscrito Voynich  durante el siglo XVII.


Edward Kelley, ocultista y alquimista  fue el ayudante que realizó experiencias necrománticas junto con John Dee, quien tiempo más tarde se haría con la posesión del famoso manuscrito.


John Dee (1527-1608), matemático y astrólogo pasó cuatro años en la corte de Rodolfo II como agente secreto de Isabel I de Inglaterra. Dado su interés por lo oculto y lo misterioso, parece posible que fuera Dee quien llevara el manuscrito a la corte de Rodolfo.



El profesor William Romaine Newbold, especialista en filosofía e historia medieval, que en 1921 anunció que había logrado descifrar el código del manuscrito Voynich tras largos años de investigacion.





Esta ilustración, que parece representar a un grupo de mujeres bañándose en tinta verde, es típica de los misteriosos dibujos del manuscrito. También podemos observar un ejemplo de la caligrafía del manuscrito.



                                                 Aquí podemos apreciar otra página del manuscrito, representando lo que parecen ser dos mapas estelares.






Según una carta fechada el 19 de agosto de 1666, Kircher había recibido el libro de manos de su antiguo alumno Joannes Marcus Marci, rector de la Universidad de Praga; el libro había formado parte de la biblioteca del Sacro Emperador Romano Rodolfo II, hasta su muerte en 1612. A todos los efectos, Rodolfo había cedido el gobierno de sus reinos de Hungría, Austria, Bohemia y Moravia a los jesuitas, prefiriendo dedicar su tiempo a patrocinar las ciencias y pseudociencias. Las que más le interesaban eran la botánica y la astronomía; creó un complejo jardín botánico y construyó un observatorio en Benatky, cerca de Praga, para el astrónomo danés exiliado Tycho Brahe. (El que era por entonces su ayudante, Johannes Kepler, bautizaría después sus Tablas rudolfinas en honor a su antiguo protector.)


Esta ilustración, que parece representar a un grupo de mujeres bañándose en tinta verde, es típica de los misteriosos dibujos del manuscrito. También podemos observar un ejemplo de la caligrafía del manuscrito.
Pero los intereses más personales de Rodolfo se orientaban hacia la alquimia, y empleó mucho tiempo y mucho dinero en la instalación de un laboratorio alquímico al que invitó a alquimistas de toda Europa. Uno de ellos, Johannes de Tepenecz, firmó su nombre en un margen del manuscrito Voynich, según se descubrió posteriormente. Otro alquimista más famoso era el inglés John Dee, quien entre 1584 y 1588 vivió en la corte de Rodolfo como agente secreto de la reina Isabel I. Es posible que fuera Dee quien trasladara el manuscrito a Praga.









Dee, que había sobrevivido al encarcelamiento en tiempos de la reina María Tudor, en 1555, acusado de brujería, se transformó en favorito de su media hermana Isabel. Los experimentos necrománticos que realizó con su ayudante Edward Kelley suenan a superchería, pero poseía un profundo conocimiento de la teoría y de la práctica alquímicas, así como de astrología, astronomía, matemáticas, geografía y navegación celeste (una de sus obsesiones era hallar el pasaje noroeste hacia la India); pero sobre todo era un espía de capa y espada. Intentó la creación de claves secretas y estudió las que ya existían, en beneficio de su jefe, lord Burghley.

Dee también admiraba mucho los trabajos de Roger Bacon, y coleccionó muchos de sus manuscritos. Tenía numerosos puntos en común con el monje franciscano; ambos se interesaban, por ejemplo, por las escrituras secretas. En cualquier caso, parece que fue el doctor Dee quien regaló a Rodolfo II el manuscrito de Voynich, diciéndole que era obra de Bacon. Sir Thomas Browne afirmaba que Arthur Dee, hijo del doctor Dee, le había hablado de un «libro que sólo contenía jeroglíficos, en cuyo libro su padre había ocupado mucho tiempo, pero no me dijo que lo hubiera descifrado».

Éstos son, entonces, los antecedentes del problema que Voynich planteó al mundo académico en 1912, problema que provocaría angustia en muchos círculos intelectuales de Europa y América, ya que, aunque los grupos de letras y «palabras» que allí aparecían daban la impresión de ser tan sencillos «como el nombre de un viejo amigo cuando lo tienes en la punta de la lengua» –como dijo un escritor– en realidad no lo eran.





Analisis preliminar y somero de La Ultima Cena de Leonardo da Vinci

a descripción iconográfica de La última cena de Leonardo en El código Da Vinci sugiere tres cosas. Primero que mediante la ausencia de un cáliz Leonardo está enviando un mensaje oculto sobre la verdadera naturaleza del Santo Grial; segundo, que quien supuestamente es el apóstol Juan en realidad es María Magdalena, con quien estaría casado Jesús; y, por último, que Pedro está mirando hostilmente a ésta, ya que la considera como una rival. Veamos cuanto rigor científico tienen estas apreciaciones.


Una de las piedras angulares en las que se apoya la novela de Dan Brown es que La última cena de Leonardo está pintada en clave de código, cuya descodificación revelaría un secreto guardado durante muchos siglos, que sin duda dañaría al Cristianismo y particularmente al Vaticano. Esto habría sido posible gracias a que Leonardo Da Vinci, era uno de los pocos conocedores de dicho secreto, y que habría decidido dejar constancia de ello mientras pintaba dicho mural en el refectorio de Santa María de la Gracia (Milán).  El misterio encriptado por Leonardo nos lo desvela Brown, cuando sus personajes empiezan a preguntarse por la ausencia del cáliz, o Santo Grial, que estaría conteniendo la sangre Jesús. Cualquiera que haya visto otras pinturas de la Última Cena, como las de Juan de Juanes, debería formularse la misma pregunta, ya que en éstas el cáliz ocupa un lugar destacado y central. ¿Por qué no aparece en el cuadro de Leonardo? ¿Cabe, pues, otra lectura de La última cena, diferente a la tradicional? Para Dan Brown sí. El apóstol San Juan que aparece pintado con rasgos afeminados, en realidad es María Magdalena, que estaría casada con Jesús, y que se encontraría ahora a la espera de un hijo. Éste sería la verdadera sangre de Jesús, y María Magdalena el cáliz que la contenía. Esta idea estaría oculta en forma de código. Por eso el espacio entre Jesús y la Magdalena tiene forma de “V”, es decir, de forma de un cáliz, cuya base, a su vez, estaría apuntando directamente al vientre de María Magdalena. Consiguientemente, el Santo Grial no sería un objeto, sino una persona: María Magdalena. Por otro lado, María Magdalena y Jesús formarían una imagen-espejo (posición simétrica, color de la ropa, etc.) que acentuaría la unidad entre ambos. Incluso la conjunción de los dos cuerpos permitiría ver la “M” de Magdalena. Si se acepta esto, no sólo hay una de-construcción de la imagen que el cristianismo tiene de sí mismo, sino una vuelta al mundo de la mitología pagana, en el que las diosas vuelven a ocupar el lugar importante que les correspondía en el Olimpo iconográfico
Pero, ¿está esta teoría suficientemente fundada? Para empezar valga la pena señalar que La última cena de Leonardo ha sido ampliamente estudiada desde hace muchos años ofreciéndose explicaciones mucho más convincentes. Todas ellas reconocen que más que el momento de la institución de la Eucaristía, lo que allí se está representando es la reacción de los apóstoles ante la declaración de Jesús de que alguien le va a traicionar. Por eso, el cáliz no aparece como elemento central de la pintura. Es más, no hay por qué asumir que en dicha cena hubiera habido un vaso especial en el que Jesús hubiera consagrado el vino, lo lógico es que todos tuvieran uno igual, y, de hecho, así lo representa el fresco, pues Jesucristo tiene un vaso junto a su mano izquierda, al igual que los demás apóstoles. No hay que olvidar que esta témpera se realiza a finales del siglo XV, mientras que la de Juan de Juanes está pintada durante los años del Concilio de Trento, que promovió un arte en defensa y exaltación de los sacramentos, como la Eucaristía. Carl Orson y Sandra Miesel en su libro La trampa Da Vinci (2004), un nuevo análisis demoledor de El código Da Vinci, citan al gran crítico de arte Steinberg describiendo los personajes de la escena: “Andrés (de izquierda a derecha) es seguido por Pedro, Judas y Juan, los tres cuya identidad en el mural nadie ha puesto en duda”. Incluso explica que la razón de dicha agrupación se basa en que son los tres que van a tener un papel a representar en la inmediata Pasión, negando, traicionando o acompañando a Jesús. Steinberg señala incluso que hay emparejamientos significativos en la pintura, mostrados a través de la proximidad de las cabezas. Por ejemplo, el de Pedro y Juan, que habitualmente aparecen como compañeros, significan uno la vida activa y otro la contemplativa. Así, mientras Pedro se encarama con energía, Juan permanece tranquilo, interiorizando la triste noticia.
¿Qué decir de los rasgos afeminados del apóstol San Juan? Ciertamente los posee, pero eso responde más bien al estilo florentino de los inicios del siglo XV, que también puede verse en otras pinturas de Leonardo, particularmente en sus dos representaciones de San Juan Bautista, conservadas en el museo del Louvre, y hechas unos veinte años después. Dan Brown insiste señalando en su novela que la actitud de la mano de Pedro tiene un gesto amenazante, sugiriendo un acoso a María Magdalena, su rival en la futura supremacía de la Iglesia. Pero cualquiera que vea la pintura con sencillez descubre fácilmente que dicha mano ofrece una relación de confianza e intimidad entre Pedro y Juan, denotando la necesaria comunicación entre ambos tras oír las palabras de Jesús.
Por último, señalemos que son muy sugerentes las preguntas que se hacen Olson y Miesel para negar que María Magdalena ocupa el lugar tradicionalmente reservado al apóstol Juan. Dicen éstos: “Si el apóstol Juan, descrito en el Evangelio como el apóstol al que Jesús amaba, no está en la pintura, ¿dónde se encontraba, pues? Y si la persona que se encuentra a la derecha de Jesús fuera en realidad una mujer, ¿por qué suponer que ésta es María Magdalena? ¿Por qué no podría ser María, la madre de Jesús, con su porte tranquilo y naturaleza reservada? Finalmente, ¿por qué se asume que María Magdalena es joven y hermosa, la perfecta pareja para alguien que como Jesús tendría algo más de treinta años? ¿No podría ser que fuera una mujer de media edad, incluso mayor, y hasta poco agraciada?”.

En un proximo post intentare desmenuzar este entuerto,de la forma que considera mas apropiada,personaje por personaje,cuadro por cuadro y creo,sin temor a equivocarme que,de esa forma encontraremos muchos detalles de la obra que resultaran verdaderamente sorprendentes.

La Infane "Taxa Camarae"



Leon X en 1517 abre las puertas del Paraiso para los violadores,asesino y todo tipo de infame que tenga a bien colaborar con las arcas Pontificias.Tal vez una de las mayores verguanzas de la Iglesia catolica












Los 35 artículos de La Taxa Camarae:

1. El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos.
2. Si el eclesiástico, además del pecado de fornicación, pidiese ser absuelto del pecado contra natura o de bestialidad, debe pagar 219 libras, 15 sueldos. Mas si sólo hubiese cometido pecado contra natura con niños o con bestias y no con mujer, solamente pagará 131 libras, 15 sueldos.
3. El sacerdote que desflorase a una virgen, pagará 2 libras, 8 sueldos.
4. La religiosa que quisiera alcanzar la dignidad de abadesa después de haberse entregado a uno o más hombres simultánea o sucesivamente, ya dentro, ya fuera de su convento, pagará 131 libras, 15 sueldos.
5. Los sacerdotes que quisieran vivir en concubinato con sus parientes, pagarán 76 libras, 1 sueldo.
6. Para todo pecado de lujuria cometido por un laico, la absolución costará 27 libras, 1 sueldo; para los incestos se añadirán en conciencia 4 libras.
7. La mujer adúltera que pida absolución para estar libre de todo proceso y tener amplias dispensas para proseguir sus relaciones ilícitas, pagará al Papa 87 libras, 3 sueldos. En caso igual, el marido pagará igual suma; si hubiesen cometido incestos con sus hijos añadirán en conciencia 6 libras.
8. La absolución y la seguridad de no ser perseguidos por los crímenes de rapiña, robo o incendio, costará a los culpables 131 libras, 7 sueldos.
9. La absolución del simple asesinato cometido en la persona de un laico se fija en 15 libras, 4 sueldos, 3 dineros.
10. Si el asesino hubiese dado muerte a dos o más hombres en un mismo día, pagará como si hubiese asesinado a uno solo.
11. El marido que diese malos tratos a su mujer, pagará en las cajas de la cancillería 3 libras, 4 sueldos; si la matase, pagará 17 libras, 15 sueldos, y si la hubiese muerto para casarse con otra, pagará, además, 32 libras, 9 sueldos. Los que hubieren auxiliado al marido a cometer el crimen serán absueltos mediante el pago de 2 libras por cabeza.
12. El que ahogase a un hijo suyo, pagará 17 libras, 15 sueldos (o sea 2 libras más que por matar a un desconocido), y si lo mataren el padre y la madre con mutuo consentimiento, pagarán 27 libras, 1 sueldo por la absolución.
13. La mujer que destruyese a su propio hijo llevándole en sus entrañas y el padre que hubiese contribuido a la perpetración del crimen, pagarán 17 libras, 15 sueldos cada uno. El que facilitare el aborto de una criatura que no fuere su hijo, pagará 1 libra menos.
14. Por el asesinato de un hermano, una hermana, una madre o un padre, se pagarán 17 libras, 5 sueldos.
15. El que matase a un obispo o prelado de jerarquía superior, pagará 131 libras, 14 sueldos, 6 dineros.
16. Si el matador hubiese dado muerte a muchos sacerdotes en varias ocasiones, pagará 137 libras, 6 sueldos, por el primer asesinato, y la mitad por los siguientes.
17. El obispo u abad que cometiese homicidio por emboscada, por accidente o por necesidad, pagará, para alcanzar la absolución, 179 libras, 14 sueldos.
18. El que por anticipado quisiera comprar la absolución de todo homicidio accidental que pudiera cometer en lo venidero, pagará 168 libras, 15 sueldos.
19. El hereje que se convirtiese, pagará por su absolución 269 libras. El hijo de hereje quemado o ahorcado o ajusticiado en otra forma cualquiera, no podrá rehabilitarse sino mediante el pago de 218 libras, 16 sueldos, 9 dineros.
20. El eclesiástico que no pudiendo pagar sus deudas quisiera librarse de ser procesado por sus acreedores, entregará al Pontífice 17 libras, 8 sueldos, 6 dineros, y le será perdonada la deuda.
21. La licencia para poner puestos de venta de varios géneros bajo el pórtico de las iglesias, será concedida mediante el pago de 45 libras, 19 sueldos, 3 dineros.
22. El delito de contrabando y defraudación de los derechos del príncipe contará 87 libras, 3 dineros.
23. La ciudad que quisiera alcanzar para sus habitantes o bien para sus sacerdotes, frailes o monjas, licencia para comer carne y lacticinios en las épocas en que está prohibido, pagará 781 libras, 10 sueldos.
24. El monasterio que quisiere variar de regla y vivir con menor abstinencia que la que le estaba prescrita, pagará 146 libras, 5 sueldos.
25. El fraile que por su mejor conveniencia o gusto quisiere pasar la vida en una ermita con una mujer, entregará al tesoro pontificio 45 libras, 19 sueldos.
26. El apóstata vagabundo que quisiere vivir sin trabas, pagará igual cantidad por la absolución.
27. Igual cantidad pagarán los religiosos, así seculares como regulares, que quisieran viajar en trajes de laico.
28. El hijo bastardo de un cura que quiera ser preferido para desempeñar el curato de su padre, pagará 27 libras, 1 sueldo.
29. El bastardo que quisiere recibir órdenes sagradas y gozar beneficios, pagará 15 libras, 18 sueldos, 6 dineros.
30. El hijo de padres desconocidos que quiera entrar en las órdenes, pagará al tesoro pontificio 27 libras, 1 sueldo.
31. Los laicos contrahechos o deformes que quieran recibir órdenes sagradas y poseer beneficios, pagarán a la cancillería apostólica 58 libras, 2 sueldos.
32. Igual suma pagará el tuerto del ojo derecho; mas el tuerto del ojo izquierdo pagará al Papa 10 libras, 7 sueldos. Los bizcos pagarán 45 libras, 3 sueldos.
33. Los eunucos que quisieran entrar en las órdenes, pagarán la cantidad de 310 libras, 15 sueldos.
34. El que por simonía quisiera adquirir uno o muchos beneficios, se dirigirá a los tesoreros del Papa, que le venderán ese derecho a un precio moderado.
35. El que por haber quebrantado un juramento quisiere evitar toda persecución y librarse de toda nota de infamia, pagará al Papa 131 libras, 15 sueldos. Además entregará 3 libras para cada uno de los que le habrán garantizado.


NO HAY NADA MAS QUE AGREGAR......


Los 72 nombres de Dios,segunda parte

El tetragrámaton en alfabeto fenicio (1100 a. C. a 300), alfabeto arameo (siglo X a. C. a siglo I) y hebreo moderno.


Yahveh (en hebreo יהוה «YHWH») y sus variantes conjeturales Yahweh, Yahvé, Jah, Yavé, Iehová, Jehovah y Jehová, es el nombre propio utilizado en la Biblia para designar a la deidad suprema de las religiones judeocristianas (en adelante Dios). En su forma hebrea (sin que se sepa su pronunciación exacta) es, en el Antiguo Testamento, la frase que utiliza Dios para referirse a sí mismo, siendo su significado una descripción de su propia naturaleza.

El sentido de los nombres Yahveh (Y H V H ``El Tetragrámaton´´) ha sido interpretado de formas muy diversas y se discute su origen cultural. Aunque Elohim siempre dijo que sería llamado Yahveh en el Génesis. En el tiempo que el pueblo judío fue llevado en esclavitud a Babilonia estaba prohibido pronunciar su nombre, ya que era sagrado, así que fue creada esta interpretación. Al estar formado por cuatro consonantes hebreas —Y (iod), H (hei), V (vav) y H (hei)— se denomina también tetragrámaton (es decir, palabra compuesta de cuatro letras).
La combinación de esas cuatro letras (tetragrama) permitía evadir el problema de cómo leerlo correctamente. Pero la mayoría de los eruditos hacen notar que el verbo hebreo hayah no designa una mera existencia sino una presencia viva y activa, y que, por lo tanto, la frase significa:
"Yo Existiré por Mí Mismo" o "Yo Soy el que Existe por Sí Mismo".
(En tal caso, la divinidad que hizo la promesa respecto a la descendencia de Abraham es el Dios que es y que sigue siendo). La principal preocupación de esa frase era entonces demostrar que existe una continuidad en la actividad divina desde la época de los patriarcas a los acontecimientos registrados en Éxodo 3. [La afirmación del versículo 17 no es sino una reafirmación de la promesa hecha a Abraham]
El propio nombre de Yahveh puede, pues, afirmar la continuación de la actividad de Dios sobre los hombres en la lealtad a su promesa. De ahí que Jesús transmitía:
«Mi Padre sigue actuando [ergázetai] y yo sigo actuando [ergázomai]» (Juan 5:17).
La perfecta congruencia de esa idea culmina en el último libro de la Biblia: «Yo soy el que es y era y ha de venir» (Apocalipsis 1:8).
Yahveh (YHVH) o Jehová son las formas que la Biblia emplea como nombre propio de Dios en español (también aparece en la forma abreviada IAH, YAH, o JAH [español antiguo], especialmente en los salmos); se encuentra en el Antiguo Testamento unas 6.000 veces. Además de este nombre propio, en las escrituras se aplican distintos títulos y atributos para Dios; entre ellos están:
Adón (Señor); Adonay (mi Señor)
El (ver dios El [o Il])
Elyón
Eloah
Elohim (lit. 'dioses')
También se le nombra con sus atributos:
Yhvh-Tzva'ot (Yahveh [Jehová] de los ejércitos)
Yhvh-Shalom (Yahveh [Jehová] es mi paz)
Yhvh-Nisí (Yahveh [Jehová] es mi estandarte)





Según dice Exo 20:2 א "Yo soy יהוה YHVH tu Dios, quien los sacó de la tierra de Mitzrayim (Egipto), fuera de la casa de esclavitud." Aunque la mayoría de los hebraístas -y algunos eruditos judíos-, se han puesto de acuerdo en que la pronunciación más aceptada es YaHvéH, algunas congregaciones y otros estudiosos no aceptan dicha pronunciación porque alegan que no se conoce a ciencia cierta la pronunciación original, porque esta desapareció por un exceso de reverencia entre los judíos, que ordenaba no mencionar el nombre de Dios para evitar su empleo vano o profano. Siglos de desuso y por la peculiaridad del idioma hebreo antiguo, en cuyo alfabeto no existían vocales escritas, hicieron que la pronunciación exacta se perdiera. Las formas latinizadas más populares son Jehová (Iehova, en latín) y, más recientemente, Yahvé (Iahve, en latín).
La raíz hebrea יה (iud + hey: IáH) se considera una forma abreviada del "tetragrammaton". La palabra más antigua para alabarle en todos los idiomas es aleluyah (Hallelu-YaH: "alabad a YáH").
Ahora bien, sobre la forma latina "Jehová", se tiene que ésta siguió una concepción errónea: Desde el siglo VII d. C., el equipo de Naqdanim o punteadores (del texto Bíblico), fijaron las vocales escritas para el hebreo. Cuando lidiaron con el nombre de Dios sólo le asignaron las vocales según el contexto de las palabras usuales para Dios:
Elohim (vocales: jataf segol = e (shvá' original por ser 'alef letra gutural); jolam jaser = o y jiriq jaser = i)
Adonay (vocales: jataf patáj = a (shvá' original por ser 'alef letra gutural); jolam jaser = o y qamatz = a)
Hashem (vocales del arameo shemá'= Hashem "el nombre"): shvá' = e y qamatz = a. "Ha" es el artículo (el, la, los, las), y Shem "(re)nombre".
Algunos traductores usaron asimilaciones que no se ajustaban a la pronunciación tradicional del pueblo hebreo Así, por ejemplo, si aparecen juntos adonay y YHVH, a este último le corresponden las vocales de Elohim o por puro efecto artístico, las vocales de Hashem; tomemos por ejemplo el texto hebreo de Is. 61:1
א רוּחַ אֲדֹנָי יְהוִה עָלָי יַעַן מָשַׁח יְהוָה אֹתִי
rúaj 'Adonay 'elohim (escrito YeHoWiH) 'alay, ya'an mashaj Hashem (escrito YeHVaH) 'otí... "el espíritu de 'Adonay 'Elohim está sobre mí, porque Hashem me ungió"...
De modo que el traductor español antiguo creyó ver en la secuencias letra-vocal del Nombre Divino una real pronunciación, mas aquello era sólo una convención al momento de leer el Nombre. Como se puede ver, se concentró en la forma más abundante, YeHoVaH, y de ahí pasó como Jehovah, asunto lejano del original hebreo, pues es finalmente el resultado de las consonantes del nombre YHVH, con las vocales del título "mi Señor": 'adonay.


Acerca del significado del nombre, se trataría de una combinación de las formas de pasado (היה), presente (הוה) y futuro (יהיה) de la raíz del verbo ser, para indicar la eternidad de la existencia divina. Apocalipsis 1:8
Asimismo se trataría de la forma causativa del mismo verbo, significando ‘el que causa el ser’. Muchos otros nombres en árabe y hebreo responden a esa forma, lo que parece avalar esta hipótesis.
De acuerdo con otros eruditos, se trataría de la forma acusativa, estado imperfecto, del verbo hebreo hawáh (‘llegar a ser’, ‘existir’). Entonces Yahwéh significaría: ‘ÉL que HACE EXISTIR’. A pesar de todo, algunos han llegado a conjeturar que el nombre de Dios: YaHVéH, es una derivación del verbo hebreo "Yah" que se podría traducir en la parte donde se revela a Moisés como: "Yo Seré que Yo Seré", aunque aquí se plantean dudas, pues Moisés le consultó en tiempo presente, y esta respuesta dejaría un "vacío" en relación al tiempo. . Es por ello que la traducción más aceptada es la utilizada en la Versión de los LXX o Septuaginta: "Yo Soy el que Soy", aunque se le puede reducir a YO SOY, como expresa la misma Torá.
Yahveh (Yahweh) es uno de los nombres hebreos arcaicos, tales como Jacob, José, Israel, etc. (cf. Ewald, Lehrbuch der hebr. Sprache, 7.ª ed., 1863, p. 664), derivado del imperfecto de tercera persona, de modo que atribuye a una persona o cosa la acción de la cualidad expresada por el verbo después de la manera de un adjetivo verbal o un participio. Furst ha coleccionado la mayoría de estos nombres y llama a la forma participialis imperfectiva. Como el Nombre Divino es una forma imperfecta del arcaico verbo hebreo «ser», Yahveh significa ‘el que es’, aquel cuya nota característica consiste en ser, o simplemente ‘el existente’. Aquí somos confrontados con la cuestión, si Yahveh es el hiphil imperfecto o el qal imperfecto. Calmet y Le Clere creen que el Nombre Divino es una forma hiphil; por tanto significa, de acuerdo a Schrader (Die Keilinschriften und das alte Testament, 2.ª ed., p. 25), ‘aquel que trae a la existencia, el creador’, y de acuerdo a Lagarde (Psalterium Hieronymi 153), ‘aquel que causa la llegada’, ‘aquel que cumple sus promesas’, ‘el Dios de la providencia’


Al analizar la pronunciación, a causa del desuso de su forma oral, y de las características de la grafía hebrea (abyad), que emplea sólo las consonantes, es difícil indicar con exactitud cuál sería la pronunciación apropiada, por el desconocimiento de las vocales implicadas en ello.
Cuando alrededor del siglo VII se comenzaron a emplear signos adicionales para indicar las vocales en el texto bíblico (los llamados puntos masoréticos o nequdot), el nombre divino se conservó tal como estaba, sin vocal alguna, para respetar el mandamiento que prohíbe usarlo en vano. Debido a ello, y a las distintas reglas para transliterarla al alfabeto latino en distintos idiomas, existen múltiples versiones del nombre.





Las pronunciaciones Jehová y Yavé


Normalmente los hebraístas apoyan la forma "Yahveh" (la cual origina la variación Yavé), como la pronunciación más probable. Señalan que la abreviatura del nombre es IAH (Yah en la forma latinizada), como en el Salmo 89:8 y en la expresión Hallel-u-Iáh {¡Aleluya!} (que significa "¡Alabad a Yah!" en los Salmos 104:35; 150:1,6). También, las formas Yehóh, Yoh, Yah y Yá.hu, que se hallan en la grafía hebrea de los nombres Yehoshafat (trasliterado al español como Josafat), Yehú (trasliterado al español como Jehú), Yehoshuá' (trasliterado del hebreo al español como Josué y del griego al español como Jesús), Sefatyah (trasliterado al español como Sefatías) y otros, pueden sugerir el nombre divino Yahveh. Las transliteraciones griegas del nombre divino que hicieron los escritores cristianos, a saber, I.a.bé o I.a.ou.é (que en griego se pronunciaban de modo parecido a Yahveh), pueden indicar lo mismo. Sin embargo, no hay unanimidad entre los eruditos en cuanto a la pronunciación exacta; algunos prefieren incluso otras pronunciaciones como Yahuwa, Yahuah, Yahwuéh, JãHôH o Yehuah, aunque la W no es una letra existente en el hebreo. La forma primitiva de la W fue una VV (doble V) usada en el siglo VII por los primeros amanuenses anglosajones, para reemplazar la runa "Winn".
Ya que en la actualidad es imposible precisar la pronunciación exacta, y sea cual sea el verdadero origen, realmente no parece haber razones absolutas para que quienes utilicen la forma "Jehová", muy conocida en español, la abandonen por otras posibles pronunciaciones. Ya que en el "hipotético" caso de producirse este cambio, entonces, consecuentemente, podrían surgir modificaciones en la grafía y pronunciación de muchos otros nombres de las Escrituras: Jeremías tomándose directamente de Yirmeyah(u); Isaías, de Yeshaʿya.hu; y Jesús, bien de Yehoshuʿa (como en hebreo) o de Ie-sús (como en griego), sin perder de vista los conflictos que pudieran causar con las formas arraigadas gráfica y fonéticamente en español. Así, como el propósito de las palabras es el de transmitir ideas; en español, el nombre de Jehová que se aplica a Dios, actualmente transmite esta idea de manera tan aceptable como otras dentro de las comunidades religiosas que la utilizan.
Antiguamente, la escritura utilizada por los hebreos carecía de signos que representaran las vocales, por lo que sólo se escribían las consonantes. Es decir, la escritura sólo era con consonantes, pero su pronunciación era con la utilización de vocales, para las cuales no existían signos que permitieran ser escritas. Así, y conforme a la combinación que se hacía entre las consonantes, era la vocal que correspondía acompañar a cada una de ellas, según lo marcaba una antigua tradición.
Por ende, aquellos rabinos al intentar realizar la traducción utilizaron como base las vocales de la palabra ‘Aedonai’ (que significa Señor) trasladándolas al tetragrama YHWH. Para realizar tal operación, anularon todas las consonantes, incluida la ‘i’ (que también era considerada una consonante). Luego a la vocal ‘a’ la modificaron por la ‘e’, ya que la primera traía dificultades de pronunciación y significado (es decir, ‘Yaehová’), quedando entonces solo las vocales ‘e-o-a’. Al trasladar éstas al tetragrama YHWH quedó conformada la palabra ‘YeHoWa’. De ese acto arbitrario de traducción es que surgió la palabra Jehová.
Posteriormente, ese error fue repetido por los exégetas o intérpretes de las Sagradas Escrituras de los siglos XVI al XIX, dada la falta de un conocimiento mayor del idioma utilizado por los escritores sagrados.
Recordemos que recién a comienzos del s. XIX –a través de estudiosos como Champolión y otros- pudo ser descifrado el significado de los jeroglíficos egipcios, por lo que el conocimiento que hoy en día se ha alcanzado de los idiomas de la antigüedad y que permite corregir viejos errores, en aquellos siglos no existía

.En los antiguos textos hebreos sólo se escribían las consonantes, es decir, las vocales no figuraban. Cuando el lector llegaba a la palabra formada por el tetragrama "YHVH", y debido a una tradición judía no bíblica, no podía pronunciar "Yahveh", ni tampoco el híbrido "Yehowa", porque el nombre de Dios, según dicha tradición, era impronunciable. Sin embargo, para no ir contra esta norma, cuando el lector llegaba a "YHVH" pronunciaba "Adonay" (mi Señor).
Con el tiempo, cuando se adoptó el uso de escribir las vocales, y ya que los lectores antiguos omitían leer el tetragrama YHWH, remplazando su pronunciación con la palabra "Adonay", se combinaron las vocales de esta palabra ("a" débil, "o" y "a") sobre las consonantes de "YHVH", resultando una palabra híbrida, un nuevo escrito: "YeHoVaH" (hay que tener en cuenta que la "a" débil de "Adonay" no es soportable bajo la "yod" inical de "YHVH", convirtiéndose en "e" débil). Por tanto, según esta hipótesis respaldada por ciertos biblistas, la palabra "Yehovah" sería el tetragrama "YHVH" con las vocales de "Adonay".




El Tetragrámaton

Debido a que se ha utilizado predominantemente de manera escrita, por su grafía se lo denomina también tetragrámaton (del griego τετρα-γράμματον, tetra-grámmaton ‘cuatro letras’). En hebreo es usual también la expresión השם (haShem, ‘el nombre’)











Uso del Tetragrámaton


Esta forma de escritura apareció debido a que en algún momento surgió entre los Sacerdotes la idea de que seria inapropiado revelar el Nombre Divino (representado por el Tetragrámaton). No se sabe a ciencia cierta qué base hubo originalmente para dejar de pronunciar el nombre. Pero se consideran varias hipótesis, cada una con sus puntos a favor y en contra. Hay quien cree que esta escritura surgió de la enseñanza de que el nombre era tan sagrado que no lo debían pronunciar. Sin embargo, en las mismas Escrituras Hebreas no se describe que ninguno de los siervos de Dios tuviese reparos en pronunciar su nombre. Los documentos hebreos no bíblicos, como, por ejemplo, las llamadas Cartas de Lakís, muestran que en Judá el nombre se usaba en la correspondencia durante la última parte del siglo VII a. C.
Esta forma de escritura apareció debido a que se habría pretendido evitar que los pueblos no judíos conocieran el nombre y lo usaran mal. Sin embargo, en los mismos escritos bíblicos se aprecia el deseo de Dios que haría que ‘su nombre fuera declarado en toda la tierra’ (Éx 9:16; compárese con 1 Cr 16:23-24; Sal 113:3; Mal 1:11, 14), para que incluso sus adversarios lo conocieran. (Isa 64:2).
Sin embargo, cualquiera que hubiese sido el propósito de tal creencia, lo cierto es que éste dejó de pronunciarse a tal grado que hoy se desconoce por completo la vocalización de esta escritura; esto, a su vez, fue una de las causas que han originado las discusiones sobre las variaciones existentes en su pronunciación.
Tal como no se sabe con seguridad la razón o razones originales por las que dejó de usarse el nombre divino, de la misma manera hay mucha incertidumbre en cuanto a cuándo se arraigó realmente esta costumbre. Algunos alegan que empezó después del exilio en Babilonia. Fue en esta ciudad donde se empezaron a originar varias clases de religiones y creencias después de su éxito.


Según el profesor Gérard Gertoux se puede notar un cambio de actitud en algunos escritos de la era exílica y postexílica, explica que tanto Daniel , Esdras y Nehemías usaron el Tetragrámaton cuando hablaban con judíos, y sustitutos cuando lo hacían con paganos (compárese Daniel 1:2 9:2-20 con Daniel 2:28,29,37,44 y Es. 3:10,11 8:28,29; con Es.5:17 Ne 4:14 8:9 con Ne 2:4,20). Dice también que el libro de Ester no contiene el Tetragrámaton pero el de Malaquías sí porque fue escrito para los Judíos.
Sin embargo, esta teoría que se basa en una supuesta disminución del uso del nombre en la última parte de las Escrituras Hebreas, no tiene tanta solidez a la luz de los hechos. Por ejemplo: Esdras 1:2 nos muestra que Ciro, un rey pagano usó el Tetragrámaton en una carta oficial, lo que muestra que no era desconocido, en el período postexílico por los no judíos. Si bien es cierto que en el libro de Ester no aparece el Tetragrámaton, en el capítulo 1:20, hay lo que algunos han llamado "un acróstico invertido del tetragrama". Malaquías, uno de los últimos libros de las Escrituras Hebreas —escrito en la última mitad del siglo V a. E.C.—, da gran importancia al Nombre divino.
Muchas obras de consulta dicen que el nombre dejó de emplearse alrededor del año 300 a. C. Se cita como prueba la supuesta ausencia del Tetragrámaton (o una transliteración de éste) en la Septuaginta, traducción griega de las Escrituras Hebreas que se inició alrededor de 280 a. E.C. Es cierto que los manuscritos más completos de la Septuaginta que se conocen en la actualidad sustituyen sistemáticamente el Tetragrámaton por las palabras griegas Ký·ri·os (Señor) o The·ós (Dios), pero estos manuscritos importantes solo se remontan hasta los siglos IV y V d. C. Hace poco se han descubierto fragmentos de manuscritos más antiguos que prueban que en las copias más antiguas de la Septuaginta aparecía el Nombre divino.
Por tanto, al menos por escrito, no hay prueba sólida de que el nombre divino hubiera desaparecido o caído en desuso antes de nuestra era. Es en el siglo I E.C. cuando se empieza a observar cierta actitud supersticiosa hacia el nombre de Dios. Cuando Josefo, historiador judío perteneciente a una familia sacerdotal, relata la revelación de Dios a Moisés en el lugar de la zarza ardiente, dice:
“Dios entonces le dijo su santo nombre, que nunca había sido comunicado a ningún hombre; por lo tanto no sería leal por mi parte que dijera nada más al respecto”.
(Antigüedades Judías, libro II, cap. XII, sec. 4.)
Sin embargo, las palabras de Josefo, además de ser inexactas en lo que tiene que ver con que se desconociera el nombre divino antes de Moisés, son vagas y no revelan con claridad cuál era la actitud común en el siglo I en cuanto a la pronunciación o uso del nombre divino.
La Mishná judía, una colección de enseñanzas y tradiciones rabínicas, es algo más explícita. Su compilación se atribuye al rabino Yehudá ha-Nasí (Judá el Príncipe), que vivió en los siglo II a. C. y Siglo III E.C. Parte del contenido de la Mishná se relaciona claramente con las circunstancias anteriores a la destrucción de Jerusalén y su templo en 70 d. C. No obstante, un docto dice sobre la Mishná:
“Es extremadamente difícil decidir qué valor histórico debe atribuirse a las tradiciones de la Mishná. El tiempo que puede haber oscurecido o distorsionado los recuerdos de épocas tan dispares; los levantamientos, cambios y confusiones políticas que ocasionaron dos rebeliones y dos conquistas romanas; las normas de los fariseos (cuyas opiniones registra la Mishná), distintas de las de los saduceos [...]. Todos estos son factores que deben sopesarse a la hora de valorar la naturaleza de las afirmaciones de la Mishná. Además, mucho del contenido de la Mishná persigue como único fin el diálogo académico, al parecer sin pretensión de ubicarlo históricamente”.
(The Mishnah, traducción al inglés de H. Danby, Londres, 1954, págs. XIV, XV.)
Algunas de las tradiciones de la Mishná sobre la pronunciación del nombre divino son:
La Mishná dice con relación al día de la Expiación Anual:
“Los sacerdotes y pueblo estaban en el atrio y cuando oían el Nombre que pronunciaba claramente el Sumo Sacerdote, se arrodillaban, se postraban con el rostro en tierra y decían: ‘Bendito el Nombre de la gloria de su Reino por siempre jamás’”
(Yoma 6:2)
.
No obstante, a pesar de estos puntos de vista negativos, en la primera parte de la Mishná también se halla la declaración positiva de que una persona podía “saludar a su prójimo con el nombre de Dios”, y se cita el ejemplo de Boaz. (Rut 2:4; Berajot 9:5.)
Sin exagerar su importancia, estos puntos de vista tradicionales tal vez indiquen una tendencia supersticiosa a evitar el uso del nombre divino ya antes de la destrucción del templo de Jerusalén en 70 d. C. De todos modos, se dice de modo explícito que eran principalmente los sacerdotes quienes usaban un nombre sustitutivo para el nombre divino, y eso sólo en las provincias. Por otra parte, como hemos visto, es discutible el valor histórico de las tradiciones de la Mishná.
Por lo tanto, no hay ninguna base sólida para asignar al desarrollo de este punto de vista supersticioso una fecha anterior a los siglos I y II E.C. Además las escrituras del Nuevo Testamento muestran que Jesús utilizó y pronunció el Tetagramatón (San Juan 17:6,26); un ejemplo de ello es cuando entró en la sinagoga de Nazaret y leyó del libro de Isaías (San Lucas 4:16-19). Sin embargo, con el tiempo, el lector judío empezó a utilizar los términos ’Adho·nái (Señor) o ’Elo·hím (Dios) en sustitución del Nombre divino representado por el Tetragrámaton, y así evitaba pronunciarlo cuando leía las Escrituras hebreas en el lenguaje original. Así debió ocurrir, pues cuando empezaron a usarse los puntos vocálicos en la segunda mitad del I milenio E.C., los copistas judíos insertaron en el Tetragrámaton los puntos vocálicos de ’Adho·nái o de ’Elo·hím, seguramente para advertir al lector de que pronunciara esas palabras en lugar del nombre divino. Por supuesto, en las copias posteriores de la Septuaginta griega de las Escrituras Hebreas, el Tetragrámaton se hallaba completamente reemplazado por Ký·ri·os y The·ós.
Las traducciones a otros idiomas, como la Vulgata latina, siguieron el ejemplo de las copias posteriores de la Septuaginta. Por esta razón, la versión Scío San Miguel, basada en la Vulgata, no contiene el Nombre divino, aunque sí lo menciona en sus notas. Otro tanto ocurre con la versión Torres Amat (excepto en unas pocas ocasiones que sí aparece), mientras que La Biblia de las Américas emplea SEÑOR o DIOS para representar el Tetragrámaton en las Escrituras Hebreas cada vez que aparece, lo mismo se puede decir de La Nueva Versión Internacional.


                             El documento de la figura es una carta procedente de Tell ed Duweir,Lakís; contiene seis líneas de texto y la lectura de las cinco primeras es como sigue: ['l 'dny y'ws ysm yhwh 't 'dny sm't sl m 't kym 't kym my 'bd k klb ky zkr 'dny 't (')bdh y'(ob,)kr yhwh 't] A mi señor Yaosh: Que YHWH sea propicio a mi señor sobre las nuevas de paz en este mismo día, en este mismo día. Y tu siervo, un perro, porqué mi señor se acuerda de su siervo? Que YHWH entristezca...