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miércoles, 16 de enero de 2013

La Lanza del Destino......


San Longinos o Longino de Cesarea fue, según algunas tradiciones cristianas, el soldado romano que traspasó el costado del cuerpo de Jesús con su lanza; conocida como La Santa Lanza. El individuo no tiene nombre en los evangelios que relatan el hecho, pero suele identificarse con el centurión que, ante la muerte de Jesús, exclamara: “En verdad este era el Hijo de Dios”. La leyenda de Longino se originó en la Baja Antigüedad y el Medioevo, agregando datos sobre su vida, su nacimiento en Lanciano, Italia, conversión al cristianismo y su muerte, hasta llegar a ser considerado un santo por la Iglesia Católica y otras comuniones cristianas.


El evangelio según Juan menciona que un soldado romano, entre los encargados por Pilato de la crucifixión de Jesús, clavó una lanza en el pecho del ajusticiado con el propósito, quizás, de confirmar su deceso. En efecto, en tanto a los otros dos condenados se les quebró las piernas para asegurar que muriesen, Jesús ya había muerto por lo cual; “uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Jn. 19:34 versión Reina Valera 1960) Los evangelios sinópticos no registran este suceso, tampoco los apócrifos más antiguos que se conservan, si bien se menciona a un centurión que comenta el carácter de hijo de Dios del crucificado.
En el escrito apócrifo conocido como Evangelio de Nicodemo, unido a las (también apócrifas) Actas de Pilato, aparece por primera vez el nombre de Longino. La escritora Sabina Baring Gould comenta, a propósito del tema, que “El nombre de Longino no aparece en autores griegos anteriores al Patriarca Germano, en 715”. Es casi seguro que el nombre sea una latinización del griego λόγχη (lonjé), la palabra utilizada por el texto de Juan y apareció por primera vez un manuscrito iluminado de la Crucifixión detrás de un lancero. Dicho manuscrito, una versión siríaca del Evangelio según Juan ilustrada por un tal Rabulas, data del 586 y se conserva en la Biblioteca Laurenciana de Florencia; allí se lee en letras griegas la palabra Longinos escrita tal vez en la misma época en que se realizó la figura.
Versiones posteriores de la leyenda de Longino aseguran que era ciego, y que el contacto con la sangre del Salvador le devolvió la vista. También dicen que ayudó a lavar el cuerpo de Jesús después del descenso de la Cruz.
El destino de Longino no es seguro, pero se lo veneró como mártir, fijando su muerte en la localidad de Gabbala, Capadocia. Su cuerpo pasaba por haber sido hallado en Mantua, Italia, en el año 1303, junto con la Santa Esponja empapada de la sangre de Cristo; se le atribuía, extendiendo su papel en el Gólgota, el haber acercado dicha esponja a los labios sedientos del Redentor. La reliquia favoreció su culto en el siglo XIII enlazándose con los romances del Grial y las tradiciones locales de milagros eucarísticos, constuyéndose una capilla consagrada a San Longino y la Santa Sangre en la iglesia del monasterio bendictino de Santa Andrea, bajo el patronato de los Bonacolsi. En cuanto a las reliquias, fueron divididas a diversos lugares de Europa, Praga entre ellos, y el cuerpo llevado a la iglesia de San Agustín, en el Vaticano. Sin embargo también en Cerdeña se creía poseer el cuerpo del centurión romano que confesara la divinidad de Jesús.
Durante la Edad Media, y en tiempos posteriores, la lanza de Longino fue un objeto de profundo interés, se la relacionó con las leyendas del Santo Grial y se especuló con sus poderes ocultos; algunos la llamaron, por ello, La lanza del Destino

Veneración

La Iglesia Católica, la Ortodoxa Oriental y la Armenia veneran a Longino como mártir. En el Martirologio Romano se lee: Día 16 de octubre; En Jerusalén, conmemoración de San Longino, quien es venerado como el soldado que abrió el costado del Señor crucificado con una lanza.6 No se mencionan ni lugar del martirio, ni fecha. Los armenios lo conmemoran el día 22 de octubre.7 En la Basílica de San Pedro, Vaticano, se halla una estatua de Longino esculpida por Bernini. En la misma basílica se conserva el fragmento de una punta de hierro que, según se asegura, pertenece a la Santa Lanza.

martes, 8 de enero de 2013

Eran doce...uno se ahorco,¿y los otros nueve?....


Simón, apodado Pedro.
* Andrés, hermano de Pedro.
* Jacob, Jacobo, Santiago el hijo de Zebedeo o Santiago el Mayor.
* Juan, el menor de los doce, también hijo de Zebedeo (por tanto, hermano de Santiago el Mayor).
* Felipe de Betsaida.
* Bartolomé, llamado también Natanael de Caná.
* Tomás (llamado Dídimo o Mellizo).
* Mateo, el publicano (recaudador de impuestos para los invasores romanos).
* Santiago el Menor o Santiago el de Alfeo.
* Judas Tadeo.
* Simón el Cananeo, el Celador o Zelote (guerrillero).
* Judas Iscariote.
* Matías, el sucesor de Judas, elegido a la suerte en el monte de la sangre, Cito, Hechos 1, 12-26







No hace falta que presente en sociedad a estos caballeros, todos sabemos de quienes se trata.
La cuestión en este informe es ¿Qué se hizo de ellos luego de la crucifixión de Cristo? Pues, si se han enterado, excepto Pedro y Pablo, de los restantes nueve la Biblia no vuelve a hablarnos .Por hora dejemos a Judas Iscariote de lado pues, la arqueología no se pone de acuerdo sobre su verdadera existencia así que, busquemos las razones de porque la Iglesia oculto a los nueve restantes .Para ello debemos primero hablar de Pedro y Pablo.
Conocemos el final cada uno de ellos: Pedro crucificado cabeza abajo y Pablo es decapitado en el circo máximo, por orden de Nerón durante la quema de Roma; hasta ahí la historia conocida.
En realidad Hechos de los Apóstoles termina con Pablo en una prisión en Roma, el final de sus días lo conocemos por fuentes contemporáneas no testamentarias.
Recordemos un poco la historia de Pablo de Tarso.
Él fue testigo de la muerte por apedreamiento de Santiago en Palestina, de hecho, el trabajo de Pablo era perseguir a los cristianos impiadosamente pero, en cierta oportunidad, se obro un milagro. En el camino de Damasco, Jesús se le aparece a Pablo y le dice:-Pablo, ¿Por qué me persigues?-, Pablo cae en un éxtasis místico y queda ciego; una caravana lo recoge y, al recuperar la vista se convierte furiosamente al cristianismo.
De Pedro Hechos nos habla poco, tal vez porque hizo poco…., Pedro era un pusilánime, un pésimo orador, un mal político y un peor compañero de ruta, así que es dejado en Tierra Santa mientras los nueve restantes se dispersan por el mundo conocido en la época de Jesús. Con traciamente a lo que dicen en la actualidad Pedro y Pablo JAMAS se encontraron frente a frente ,de haberlo hecho, en lagunas de las tantas cartas de Pablo ese hecho trascendental se hubiese mencionado y no es así pero, ¿Por qué?. La respuesta es muy simple, Pedro era un retrogrado que intentaba limitar la nueva palabra solo al pueblo judío y, Pablo, con una mentalidad más comercial que devota, entendió que si se continuaba con esa temática, el Cristianismo desaparecería.
Pablo comenzó a bautizar a los gentiles, es decir, a los no judíos y no les imponía la circuncisión, obligatoria en el pueblo de David, Pedro no estaba de acuerdo con eso, aunque a Pablo aquello que opinara Pedro lo tenía sin cuidado como puede leerse en Gálatas.
Muy bien, Pedro por un lado y Pablo por otro pero ¿y los nueve restantes? , a ver si los podemos encontrar, si es que la santa Madre Iglesia nos dejó alguna pista….pero eso, en la próxima entrada.

lunes, 7 de enero de 2013

Las cartas de Fatima Primera parte


El 13 de mayo de 1917, tres niños que trabajaban de pastores dijeron haber visto a la Virgen en la llamada Cova da Iría (“cueva de Irene”, antigua santa local) junto a Fátima (Portugal). A partir de entonces, durante los días posteriores y hasta el 13 de octubre, se reunieron en el lugar miles de personas que pretendían ser testigos de dichas apariciones las cuales estuvieron supuestamente precedidas por la aparición de un ángel durante la primavera de 1916 en la cueva "Loca de Cabeco". En el transcurso de dichos actos los tres niños afirmaron que la Virgen María les reveló tres mensajes, conocidos popularmente como los tres secretos o los tres misterios de Fátima.

Los niños llegaron a afirmar que la Virgen les recomendó rezar el rosario y dijeron además que depositó en Lucía los tres mensajes mencionados. Además, afirman, le pidió a Lucía que se construyera una capilla en aquel lugar. El contenido de los mensajes era el final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la muerte prematura de sus primos, Francisco (6-11-1908 - 4-4-1919) y Jacinta (3-10-1910 - 2-20-1920); la Segunda Guerra Mundial y una señal del cielo anunciando su llegada; la conversión de Rusia, que se considera cumplida con la desintegración de la URSS en 1990; y, finalmente, el tercer y mejor guardado secreto, la predicción del atentado contra el Papa Juan Pablo II acaecido el 13 de mayo de 1981. Al develarse el contenido del último de los mensajes de la Virgen de Fátima se desechó toda posibilidad de que éste último tuviera alguna conexión con el Fin del mundo.

Los niños dicen que en los mensajes, la Virgen hizo hincapié en la importancia del rezo del rosario para la conversión de los pecadores y del mundo entero. El tercer secreto no fue escrito, aunque sí se anunció su existencia. Por esa razón, cuando sor Lucía cayó gravemente enferma en 1943, el obispo de Leiria-Fátima le pidió que lo redactara para que, en caso de fallecimiento, no se perdieran las palabras de la Virgen. Sor Lucía le exigió que se lo ordenara y así lo hizo. No obstante, hasta el 2 de enero de 1944 y previa supuesta aparición de la Virgen María que confirmó a la monja que ésa era también su voluntad, sor Lucía no obedeció la orden del obispo.

Una vez puesto por escrito y guardado en un sobre lacrado, fue entregado al obispo Ferreira, quien, a su vez, se lo dio en mano al Oobispo de Leiria-Fátima, en cuyo poder permaneció hasta 1957.En esa fecha, Venancio, obispo auxiliar de Leiria-Fátima se lo entrego al nuncio apostólico en Lisboa para su envío al Vaticano. Sin embargo, Venancio, según declaró más tarde, había examinado al trasluz el sobre y había podido comprobar que el texto del tercer secreto ocupaba unas veinte o veinticinco líneas, bastante más que la revelado el 13 de mayo por el Vaticano.

Hagamos notar en este punto que el poner por escrito el secreto había movilizado a dos obispos y a la propia Virgen, algo que no se entiende demasiado bien habida cuenta de su contenido. Siguiendo la peripecia del sobre lacrado, éste llegó el 16 de abril de 1957 al Vaticano, donde el papa Pío XII lo guardó sin leer, ya que sor Lucía había insistido en que la Virgen -en una nueva aparición- le había pedido que permaneciera secreto hasta su muerte -la de Sor Lucía- o, en cualquier caso, hasta 1960, año en el año que se debería hacer público su contenido, porque entonces "sería mejor entendido". En 1959, Juan XXIII abrió el sobre y leyó su contenido, que le fue traducido por Paulo José Tavárez. El Papa ordenó que le fuera comunicado al cardenal Ottaviani, prefecto de la Santa Sede. El resultado de estas lecturas no se hace esperar. El 8 de febrero de 1960, la Santa Sede hizo público un comunicado en el que afirmaba que no pensaba divulgar el contenido del secreto y añade: "Aunque la Iglesia reconoce las apariciones de Fátima, no tiene el deseo de asumir la responsabilidad de garantizar la veracidad de las palabras que los tres pastorcitos -en realidad de sólo uno de ellos, sor Lucía- dijeron que la Virgen María les había dirigido". Esto sólo puede significar que el Vaticano no creía que el texto del secreto transmitido por sor Lucía correspondiera a algo realmente dicho por la Virgen, lo que, es incomprensible si éste fuera el recientemente publicado.

Puestas así las cosas, ¿es lícito suponer que el texto autorizado para su divulgación no es el que sor Lucía escribió? Tenemos dos pistas para suponer que es así. Por un lado, las declaraciones de personajes tan cualificados como el obispo de Liria-Fátima, Cosme do Amaral, quien aseguró en el aula magna de la Universidad Técnica de Viena que: "Su contenido -se refería al tercer misterio- sólo concierne a nuestra fe. Identificar el secreto con anuncios de catástrofes o con un holocausto nuclear es distorsionar el significado del Mensaje. La pérdida de la fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y ciertamente la fe está disminuyendo considerablemente en Europa". Estas declaraciones confirmaban otras del cardenal Ratzinger, según las cuales, el tercer misterio se refiere "a los peligros que amenazan la fe y la vida de los cristianos". La otra pista que tenemos es el testimonio de la propia sor Lucía. En una carta fechada el 22 de mayo de 1958 y dirigida al padre Fuentes, encargado de la causa de beatificación de los otros dos pastorcitos, dice que "la Virgen ha dicho expresamente: 'Nos acercamos a los últimos días', y me lo ha repetido tres veces". A una persona que le preguntó por el contenido del tercer secreto, le respondió: "Está en el Evangelio y en el Apocalipsis, léalos".
Habra quw buscarlos.......